viernes, 23 de mayo de 2014

Matkot israelí: fuerzas absorbidas y divorciadas

Acudo, en una tarde de la semana pasada en la que tenía dos citas bastante interesantes, a la convocatoria que me envían por duplicado el técnico delegado en la Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad y técnico del Área de Cultura en la misma concejalía del Ayuntamiento de Oviedo, Eugenio Corpas, y la presidenta de la Comunidad israelita del Principado de Asturias, Aída Oceransky . Gracias a los dos.

La cita tenía lugar en la Sala de Exposición de Cajastur en Oviedo donde se ubicaba la muestra "Matkot, lo más israelí. Oviedo" enmarcada en la 3ª Semana de Israel organizada por esta Concejalía de Cultura en colaboración con la Comunidad israelita de Asturias.

Matkot es, según explicaba Anat Arieli en la nota informativa que se facilitaba en la entrada, "un juego cooperativo entre dos o más participantes" utilizando una pelota de goma y dos raquetas, o más, de playa. 

Lo que aquí conocemos, de toda la vida, como "jugar a las palas". 

Parece ser que en las kilométricas playas de Israel, este juego es el gran pasatiempo nacional, "a punto de convertirse en un icono de Israel" según afirma Arieli.

Bromeando, os incluyo la foto del texto en hebreo, incluida entre la numerosísima información que se facilita a la entrada.
                                                                                                                                                              

Bajo estas líneas, y para "abrir vista", algunas de los pares de matkot decoradas con la mayor de la creatividad empleada por estos artistas israelíes.
                                                                                                                                  




La exposición consistía, pues, en la exhibición de distintos pares de matkot "customizadas" y decoradas según la creatividad de los setenta y cuatro artistas israelíes que participaron en la muestra. 

Como podéis ver, a cual más bonita y creativa, la verdad.
                                                                       


 


Según reza en el texto de Anat Arieli: "la forma de la raqueta es una pala de madera en redondo con un "cuello de botella" en forma de asa. La primera zona proporciona una sensación de desnudez y vulnerabilidad. Fuerzas absorbidas sobre el centro y, al mismo tiempo, divorciadas de sí mismas".

Curiosa definición, verdad?
                                                                             




En toda la muestra se exhiben distintos matkot decorados con una temática decorativa de lo más variada: comprometida, gastronómica, artística, social, floral,... utilizando además otros recursos, como mosaicos, piezas complementarias: ruedas, muñecos, velos, alambradas, telas, etc... sin duda, siempre, con un cierto simbolismo, en ocasiones más evidente, en otras más sutil.
                                                                               



Como procede, hubo unas palabras pronunciadas por los representantes de las instituciones ya mencionadas y los organizadores de la muestra, como el concejal de Cultura y otros ámbitos en el Ayuntamiento de Oviedo, Gerardo Antuña, la portavoz de la Embajada de Israel en España, Hamutal Rogel Fuchs y la comisaria de la exposición, Jaffar Meir leídas, en este caso, por Aída Oceransky, quien también expresó en su intervención, como suele, su ilusión y agradecimiento por la acogida y la colaboración entre instituciones.
                                                                                    

 Los agradecimientos, buenos deseos y una disculpa por parte del representante de la Obra Social y Cultural de Cajastur, Carlos Siñeriz, quién por motivos familiares no pudo acudir, dieron paso al disfrute de los sentidos: vista, olfato, y gusto, pues los responsables de la muestra ofrecieron unos exquisitos canapés, elaborados a medias por el estupendo y joven chef judío Lucas D. Zitrinovich, un argentino residente en Israel con un ya interesantísimo currículum, y el cátering "A mesa puesta" dirigido con gran éxito desde hace siete años por la ex concejala María Gutiérrez y directora de todo el grupo de hoteles al que pertenece, entre otros, El Magistral, en Oviedo. 
                                                                                

Paso a enumerar las delicias que nos tenían reservadas porque son auténticas obras de artesanía culinaria israelí.
                                                                                
                                                                            

Por ejemplo, arriba: hojaldre con berenjenas asadas, crema calcinada y salada de mango y huevo de codorniz...

Bajo estas líneas: naranja sanguina con queso de cabra, cogollo y cebollino en cuchara de hojaldre...
                                                                            

Debajo: cuchara de hojaldre con tartar libanés de solomillo de ternera con crema de sésamo, yogourth natural y pepino encurtido...
                                                                             

Bajo estas líneas: roastbeef de solomillo de ternera con germinado de ajo, miel de dátiles y mostaza de Dijón...
                                                                                 

Y de postre, tjina o crema de sésamo con miel de dátiles y helado casero de nata y yema de huevo.
                                                                           

 Por supuesto, todo ello regado con vino kosher y vino "gentil" (no judío).

La verdad es que es una exposición muy bonita, tanto para adultos, como para niños, pues los motivos decorativos son muy coloristas, variados, simbólicos y llenos de calidad artística.

Podéis pasar a verla hasta el 8 de junio, por la Sala de Exposición de Cajastur, en Oviedo, cuyo acceso está en un lateral del Teatro Filarmónica. 

Yo, por supuesto allí estuve, y bien acompañada, en la foto, por la responsable de Protocolo y Comunicación de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, Pía Portilla y por la ya mencionada, la responsable del cátering, María Gutiérrez.
                                                                           

Como reza el bello texto informativo de Anat Arieli: "El arte atraviesa todo, salta cualquier obstáculo y está libre por completo de cualquier definición y frontera". 

Sea.