lunes, 20 de enero de 2014

Colección Masaveu: "Del Románico a la Ilustración. Imagen y materia".


Una buena opción para estos primeros días del año, si se tienen un par de jornadas libres, se desea hacer un pequeño paréntesis sin viajar demasiado lejos de Asturias, y se ama el Arte es, por ejemplo, escaparse a Madrid. 
 
La capital de España siempre ofrece ideas interesantes en este sentido y, en este período inicial del año, muy válidas para oxigenarnos de tanta "emoción" festiva y encarar los ya algo menos de 365 días que nos restan de este flamante 2014 con el espíritu renovado.

Os propongo una cita muy especial, ubicada en la madrileña Plaza de Cibeles...
                                                                                   

Hasta el próximo 25 de mayo, en el precioso Palacio de Cibeles, antiguo Palacio de Telecomunicaciones, actual sede del Ayuntamiento de Madrid y del espectacular centro cultural CentroCentro Cibeles de Cultura y Ciudadanía, los níveos mármoles de este coloso vecino de la castiza fuente de La Cibeles acogen, bajo el argumento "Mecenazgo al servicio del Arte", en su planta baja, la maravillosa exposición de la Colección Masaveu: "Del Románico a la Ilustración. Imagen y materia".
                                                                                     



Según se informa en la página web de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson www.fundacioncristinamasaveu.com dicha Colección Masaveu ha llegado a un acuerdo con esta fundación para que a través de ella, se difunda todo el legado artístico que posee, ejerciendo ese mecenazgo y promoción del Patrimonio Histórico Español y de las Artes y la Cultura en general, lema y objetivo de dicha institución.                                                                                   


De esta manera, no sólo los españoles, sino también todo turista que haya elegido Madrid para pasar unos días, podremos admirar parte de este legado reunido, a lo largo de los años, por esta familia de mecenas que son los Masaveu.
 
Como sabéis, el Arte es algo que me encanta, me sienta bien, y siempre que acudo a algún evento relacionado con esta disciplina os lo recomiendo para que podamos compartirlo.

El Centro Cibeles, ese día, tenía una cierta actividad.

El público asistente, mayoritariamente femenino, de la cincuentena para arriba, se repartía por las distintas exposiciones que allí se daban cita; el masculino, en una misma franja de edad, salvo algunos jóvenes asimismo presentes en las ofertas culturales, disfrutaba igualmente de los cómodos sofás leyendo los periódicos, revisas y publicaciones que ofrece dicho equipamiento. 

Bajo estas líneas, una de las asombrosas bóvedas del palacio, repletas de molduras y decoraciones.
                                                                               

A la entrada, fui amablemente atendida por Sandra Blanch, de Prensa del CentroCibeles, quién me facilitó, por indicación de la Fundación María Cristina Masaveu, toda la información precisa para realizar una visita completa, y poder transmitiros, a través de este post, mi impresión sobre esta espectacular muestra de Arte, así como poder llegar a convenceros de que, de aquí a mayo, convendría que, si tuviérais posibilidad, no dejárais de ir a verla.
                                                                                
                                                                                     
Una vez equipada con mis inseparables libreta y boli, y un par de ojos como platos para dejarme emocionar, me interné, como en una fabulosa cápsula del tiempo, en las salas que acogen tanto lujo artístico.
Las estancias están diferenciadas por distintos colores, según la época: marrón, rojo agranatado y azul, y los períodos artísticos se engloban, correspondientemente, bajo sugerentes títulos: "De madera y oro" para las piezas románicas y góticas, "Entre el gótico y el renacimiento" y la dedicada al Barroco hasta principios del siglo XIX como: "El triunfo del lienzo".
                                                                                     

Así, dejándome llevar por las sensaciones tan satisfactorias que pueden otorgar la contemplación del Arte en sus facetas escultóricas y pictóricas de las épocas románica, renacentista, barroca y neoclásica, pasé una mañana inolvidable.

La exposición, comisariada por Ángel Aterido, doctor en Historia del Arte y un experto en diseño y montaje de exposiciones, amén de otras titulaciones, está formada por una cuidadísima selección de sesenta y tres obras de las mil quinientas que posee la Colección Masaveu, ya que de todos es bien conocido el carácter de mecenas de esta saga, comenzando por Pedro Masaveu Rovira y continuada por Elías Masaveu Rivell, que abre la primera galería de arte en Asturias, seguido por Pedro Masaveu Masaveu quién comienza esta colección haciendo a su hijo Pedro Masaveu Peterson heredero de su legado artístico y de su amor por el coleccionismo artístico. 

Como Masaveu Peterson falleció sin dejar descendencia, fue su hermana María Cristina quien asumió, como mayor heredera de las acciones del grupo, la responsabilidad de las colecciones.

La Colección tiene y tendrá su continuidad asegurada con la figura del actual presidente de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, Fernando Masaveu Herrero y su esposa y directora general de la misma, la arquitecta Carolina Compostizo con quién tuve la suerte de coincidir en una de las salas.
                                                                               
 
En ese fugaz, pero estupendo encuentro, comentamos muy sucintamente, ya que ella debía de seguir con sus tareas relacionadas con la fundación, algunas de las joyas artísticas allí expuestas. 
 
Carolina me destacó el buen estado de conservación de las mismas, el hecho de su adquisición en el extranjero, y su posterior traída a nuestro país consiguiendo, con esta cantidad y calidad de obras artísticas ser, la Colección Masaveu, una de las más importantes de España, y en concreto, esta muestra exhibida en el CentroCibeles, la más importante de nuestro país.

También me recalcó la cantidad de trabajo que había detrás de la muestra por parte de todos los que habían colaborado en el montaje de los cuadros y esculturas que allí se exponen. 

La verdad es que, tanto montaje, como iluminación, como selección cromática de las paredes, amén de la cuidadosa selección de las fantásticas obras de arte, son impecables.

En este vídeo se habla de todo ello y se comprueba el trabajo que conlleva el montaje de una exposición de esta categoría:

Mi anfitriona de lujo reseñó, coincidiendo con el comisario Aterido, y también con mi modesta opinión, la gran maestría desplegada por pintor renacentista alemán Mathis Gerung en el increíble cuadro titulado: "El campamento de Holofernes". 

Este cuadro es toda una crónica política de la época en la que vivió el autor, un pintor miniaturista y diseñador de tapices, en la que se entremezcla el relato bíblico de Judith y Holofernes, con el momento político y bélico de esa primera mitad del siglo XVI. 

Esta obra de arte, toda una sorprendente rareza, rebosante de minuciosa calidad y destreza, desarrolla, sobre todo en la mitad más próxima al espectador, la técnica denominada horror vacui.
Sin duda estamos ante una de las pinturas más llamativas que se pueden admirar en esta exposición, y que os muestro ya bajo estas líneas.
                                                                                     
 

Mathis Gerung . El campamento de Holofernes (1538). Óleo sobre tabla. 103 x 151 cms.
Propiedad: Corporación Masaveu. Copyright de la fotografía: Fundación María Cristina Masaveu Peterson.
Autor fotografía: José Baztán, 2013

Coincidimos ambas en admirar otra de las obras que allí se pueden ver y de la que no dispongo de foto, que es el delicado "Descendimiento" de un anónimo leonés (1115-1120), talla en marfil que pertenecía a un conjunto eborario completado con "Las mujeres ante el sepulcro" que se encuentra en el Museo del Hermitage de San Petesburgo, e igualmente formando parte del conjunto con las escenas de la Biblia, asimismo en marfil: "El camino de Emaús" y "Noli me tangere", ambas en el Metropolitan Museum de Nueva York que, según los expertos, formarían parte de la decoración de un arca de reliquias.

El gabinete de prensa me facilitó imágenes de algunas de las obras que se pueden admirar en la exposición como esta Santa Ana triple: "Santa Ana, la Virgen y el Niño". Anónimo del siglo XVI.
Propiedad: Corporación Masaveu. Copyright de la reproducción: Fundación María Cristina Masaveu, 2013. Autor de la fotografía: Marcos Morilla. 
                                                                          

Es ésta una talla policromada de un gran formato: 151,5 cms x 50 cms que se cree pertenece a la mano de algún artísta del círculo del Maestro de Covarrubias, activo en Burgos en las dos primeras décadas del siglo XVI. Esta tesis está apoyada por la habitual monumentalidad y tamaño que este maestro burgalés solía otorgar a su obra.
El tema de la representación de Santa Ana, fue muy frecuente a finales de la Edad Media y en el Renacimiento como figura protectora de la infancia de la Virgen y de su nieto, Jesús.

Por seguir con más sorpresas agradables... Voilà!  
El Greco.                                                                              

Sobre estas líneas: "El Expolio de Cristo" pintada entre 1577-1579. El Greco, Doménicos Theotocópuli (Candía 1577- Toledo 1614). Propiedad: Corporación Masaveu. 
Copyright de la reproducción: Fundación María Cristina Masaveu, 2013. Autor de la fotografía: Marcos Morilla. 

Esta es otra de las tablas mejor acogidas por los expertos, por ser, según el pintor Francisco Pacheco, quién ofreció esta información a principios del siglo XVII, una colección de pequeños cuadros "de todo cuanto había pintado El Greco en vida", bien bocetos o modelos acabados que serían posteriormente reproducidos por su taller, por lo cual, deducimos que esta obra aquí expuesta es un Greco cien por cien.

Pincelada vibrante, nerviosa, cromatismo acentuado, características típicas en algunas de las obras del Greco: agolpamiento de personajes, verticalidad, tonalidades habituales: azules, grises y negros, ocres, el rojo pasión para la túnica de un sereno Cristo, geometrismo, personajes "desubicados" históricamente: hombre con armadura compartiendo escena con los apóstoles y otras figuras con túnicas... y su firma en griego, en el papel del suelo, actualmente casi ilegible. 

Como siempre, único.

Esta obra de pequeño tamaño del Greco tuvo diversos propietarios, entre ellos la reina María Cristina de Borbón, para finalmente ser subastada en Christie's en 1992 y adquirida por la Corporación Masaveu.

La exposición también ofrece, de este autor, una "Santa María Magdalena", pintada en 1597.

Contaros, por destacar algunos nombres y piezas, que la selecta muestra de obra pictórica y de talla escultórica incluye asimismo interesantes pinturas y esculturas románicas y góticas, realizadas, en el caso de lo gótico, sobre todo para retablos. 

También se puede admirar la obra de autores como Fernando Gallego; un preciosista tondo del Maestro de la Leyenda de la Magdalena que tan bien amamos en Asturias por su conocido "Tríptico de la Don Álvaro de Carreño" ubicado en el Museo de Bellas Artes de Asturias; dos cuadros de Luis de Morales; la pintura del siempre sorprendente El Bosco: "Las tentaciones de San Antonio abad" (1450-1516); un interesante grupo de obras flamencas, italianas y alemanas, y ya en el Barroco y como representantes del "Triunfo del lienzo": Vicente Carduncho, José de Ribera, Francisco de Zurbarán, Alonso Cano, Murillo, Pedro de Mena, Juan de Arellano y obra de su taller (muy interesantes sus "Cinco Sentidos"), Miguel Jacinto y Luis Elgidio Meléndez; una talla de Salcillo, Vicente López...y, en mi más humilde opinión, destacar una deliciosa "Sagrada Familia con San Juan Bautista Niño" de Juan Antonio de Frías y Escalante (Córdoba 1633-Madrid 1669), composición influída por la versión más académica de El Veronés y con variantes personales del propio autor cordobés, fallecido trágicamente con sólo treinta y seis años.

Si que se han cedido a los medios de comunicación, imágenes de otras dos obras expuestas en esta muestra genial, que espero sea tu imprescindible escapada de invierno-primavera: 
                                                                                  

"San Bernardino de Siena con un donante", obra de Jaume Bacó "Jacomart" (Valencia, 1410-1461) Propiedad: Corporación Masaveu.   
Copyright de la reproducción: Fundación María Cristina Masaveu, 2013. Autor de la fotografía: Marcos Morilla.  

Y el cuadro que se ha utilizado para la cartelería:
                                                                                    

La muy clásica y brillante "Virgen con el Niño"1660-1665 de Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla 1617-Cádiz 1682). Propiedad: Corporación Masaveu. 
Copyright de la reproducción: Fundación María Cristina Masaveu, 2013. Autor de la fotografía: Marcos Morilla.  
 
Esta bellísima creación del genio sevillano es la original, en la que se basarían numerosas copias repartidas por todo el mundo.

Su procedencia más cercana nos sitúa en el siglo XIX, entre las pertenencias artísticas del infante Gabriel de Borbón y Braganza. 

Parece ser que esta preferencia de los Borbones por la pintura de Murillo se remonta a Felipe V, antecesor en nombre a nuestro contemporáneo Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, ya que la esposa de Felipe V, Isabel de Farnesio, hizo numerosos encargos de este autor engrosando con su obra las Colecciones Reales.

Para mi ha sido, sin duda, una excelente manera de comenzar este 2014. Te animo a que compartamos la misma sensación.

Por si os apetece ir y queréis enteraros de más detalles en cuanto a horarios y precios: