viernes, 1 de noviembre de 2013

Miguel Carballeda, un príncipe de la concordia

Esta última semana del mes de octubre ha salido en la revista TIEMPO la entrevista que le hice al presidente de la ONCE, Miguel Carballeda, a quién, como representante de dicha institución, el jurado correspondiente de la Fundación Príncipe de Asturias le había concedido el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en esta pasada edición de los Premios Príncipe de Asturias.
La entrevista tuvo lugar en la sede del Consejo General de la ONCE, un precioso palacete modernista de principios del siglo XX, que perteneció a una señora llamada Basilia Avial y que está ubicado en el Bario de Salamanca donde se me citó en una soleada mañana madrileña.
                                                                               

El palacete tiene los típicos elementos modernistas, incluídas las habituales y elaboradas tallas de madera en techos, puertas, zócalos y molduras, y una imponente escalinata de mármol, con barandilla de bronce, que recibe al recién llegado con la inequívoca combinación tan modernista de líneas rectas y curvas, en su trazado.

Ante tales maravillas artísticas, no me pude reprimir e hice algunas fotos del maravilloso artesonado y las vidrieras, cuyos autores estaría por asegurar, podrían ser los conocidísimos maestros franceses de la Casa Maumejean.
                                                                               
 

Una imagen de la trabajada escalera y su balaustre, con la farola de bronce de varios brazos y en el rellano, la vidriera, espectacular.

 

Miguel Carballeda es un señor encantador que me atendió fenomenal. 
Todo un líder. Un buen gallego. Listo, afectuoso, resolutivo y suave a partes iguales. 
 Percibí en él una gran talla humana y profesional, pues conoce la ONCE desde sus orígenes, ha trabajado como vendedor y en todos los estamentos de dicha organización, y como dice el refrán "el que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina, todo lo sabe". 
Además, para deleite de esta periodista, se expresa sin miedo a decir la verdad y con gran claridad. 

Ninguna de las respuestas que me dió tenían desperdicio, para desesperación mía, pues para publicar la entrevista en la revista, como en todos los espacios impresos, debemos ceñirnos a la carga de texto habitual.

Carballeda está apoyado en las tareas de prensa, entre otros, por el periodista José María Prieto, un chico muy agradable, con el que también pude charlar un rato, y que estuvo presente, lógicamente, en la entrevista y posterior posado del presidente para la foto. 

Además, para más gozo personal, el presidente de la ONCE adora la radio, (¡yo, que he trabajado en la radio, delante de un micrófono, veintiséis años de mi vida...!) y tiene una página web que está genial:  http://www.laradioquemepario.com/ ¡No dejéis de visitarla!

Bajo estas líneas, Miguel Carballeda y servidora, en plena entrevista, en su luminoso despacho del Consejo General.
                                                                                  


Bajo estas líneas, un momento del making of. 
David García, el estupendo fotógrafo de Grupo ZETA, haciendo su trabajo.


                                                                            
He tenido y tengo un contacto muy directo y durante muchos años con personas ciegas. 

Dos, en concreto. Una a nivel académico, y otra, a nivel familiar, y en ese sentido, conecté magníficamente con Miguel Carballeda, pues una cosa es conocer a algún ciego, a la ONCE, imaginarse como puede ser ese tipo de discapacidad, etc, y otra es haber recibido clases de un profesor ciego durante años, haberle leído y grabado libros enteros en largas tardes de verano, haber compartido otras vivencias religiosas y académicas con esa persona y, por otra parte, igualmente, haber vivido bien de cerca, la evolución y la vida de un niño ciego de la familia, desde su nacimiento hasta estos días. 

Entonces, la "visión" que se tiene de la ceguera, es bien distinta.

Cuando salí de allí, llevaba una sonrisa en la cara que se me tardó en quitar. Me la había contagiado él con su fuerza, con su amabilidad,  con la verdad de sus palabras, con su fé en lo que está haciendo... 

Su trabajo y su papel como presidente de la ONCE representa todo lo que les llevó a los ciegos a, tras 75 años de historia de la ONCE, conseguir ese merecidísimo Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Enhorabuena de todo corazón, una vez más!

El momento de la entrega, todos lo tenemos presente... Fue maravilloso.

Acompañado en el escenario por la adorable e inteligentísima Cristina Lucchese y su perro-guía Brezzy y la mágica niña Liv Parlee Cantin, toda una revelación como futura pianista y cantante, Carballeda elevó a la ONCE a la órbita mundial con la bellísima y muy entrañable escena de tres personas ciegas y a un perro-guía, tan felices, tan sonrientes, representando en el escenario del Teatro Campoamor de Oviedo a todos los ciegos de España y del mundo, el reconocimiento a su lucha, y a su ejemplo con su trabajo diario de colaboración, apoyo y concordia entre todos los afiliados a esta organización, ya internacional.

Os paso el link de acceso, por si no lo habéis visto.

Aunque merece la pena ver la llegada de los Príncipes, los premiados, las intervenciones, etc, ellos tres recogen el Premio de la Concordia en el minuto 58 del acto, perfectamente cronometrado.


La entrevista la podéis leer en la revista TIEMPO, y también en este enlace:
http://www.tiempodehoy.com/entrevistas/miguel-carballeda
                                                                                     

 ¡Espero que os guste!



jueves, 31 de octubre de 2013

El otoño, pórtico de espera para la interiorización invernal

¡No me digáis que el otoño no os revoluciona la vida!

Las neuronas, las hormonas, las horas, las temperaturas, la luz, el trabajo...Todo es víctima, o gozo, de esta nueva, cambiante y algo desestabilizante estación.
                                                                                 

Ya os aviso de que hoy estoy un tanto nostálgica y un puntito romanticona y expectante...


He elegido este día y este tema para mi regreso al blog, más de un mes después del último post.

He tenido algo más de trabajo (gracias a Dios) y prefiero sentarme con calma y dedicación cuando veo que tengo un hueco grande en mi día y, por supuesto cosas que contaros, a escribir tonterías cada día, por salir del paso.
                                                                                  

Aprovechando el mediodía otoñal, y un tanto soleado, he he cogido mi sencilla cámara digital y, acompañada de una reticente perra (la mía) a la que no le gusta nada internarse en el bosque, y que, en cuanto avistó terreno conocido, me abandonó, he ido a empaparme un poco, antes de que el mal tiempo desanime e impida, del otoño, que ya está aquí y se está manifestando tímidamente.
                                                                                                                                                                 

 ¡El bosque está precioso en estos días!                                                                                                       

 ¡Qué fácil es dejarse engañar como si fuéramos niños y casi creernos esos entrañables relatos de las leyendas asturianas con el protagonismo de las xanas, los trasgos los cuélebres y demás seres mitológicos que se cuentan en torno a una fuente de castañas asadas, a una chimenea y a unas botellas de sidra!
                                                                                 

Miro las fechas y ya octubre queda atrás. Noviembre se presenta mañana, con esa fiesta de significado tan triste para algunos y que, para otros, sirve de vía de escape a destinos cercanos, familiares, propios, o como días para poner la casa, el armario, el despacho, la vida, al día, de cara a la nueva estación.                                                                                                                                                              
En el exterior, aunque no se ha manifestado en todo su esplendor, como se puede ver, el otoño ya acaricia las hojas de los árboles, algunos más vulnerables, como el nogal que ya las ha perdido casi todas. 
                                                                                  

 El castaño, allí va, colaborando a engrosar las reservas alimenticias de la fauna del bosque ofreciendo sus frutos a los jabalíes, corzos, ardillas, mustéridos, y demás familias y clanes cuadrúpedos, bípedos y aves rapaces que pueblan la masa arbórea cercana. 
                                                                                      

 Y el acebo (Ilexaquifoliumlinneo) o carrasco, espectacular en esta época, algunos (las hembras) con sus frutos rojos, los machos, con sus hojas tan brillantes y tan punzantes.                                                                                                                                                                  

Mientras hacía alguna de estas fotos, algún mirlo refugiado bajo sus ramas, se revolvía entre las hojas, tratando de escapar de mi presencia. 

A "su majestad", el urogallo, que también se alimenta de sus bolitas rojas, tóxicas para el hombre, no he tenido el gusto de verle por este bosque.
                                                                               

El acebo es una especie protegida aquí en Asturias, y cuya poda ilegal para venta en los mercadillos de Navidad está penada por la ley. Vamos, que si te pilla el SEPRONA, te puede caer una multa. 

Así que, más vale dejar crecer libres estas especies en el bosque y entretenerse yendo a coger castañas, o como se dice en asturiano: "ir a la gueta", siempre que sea un bosque propio o comunal, claro.
                                                                                                

En fin, con este post ya he satisfecho mi ración diaria de Naturaleza. 
Espero que os haya gustado y hayáis podido acompañarme, aunque haya sido dejándoos llevar por la imaginación.
                                                                                   

 Ahora sólo queda seguir disfrutando de estos buenos días que nos restan del otoño para sumergirnos con la inercia propia de los cambios de estaciones, en ese lago frío y gris que es el invierno, espacio en el calendario para la preparación y un semi-letargo reparador, cuyo tránsito, si ha estado bien hecho, nos ayudará a "resucitar" en primavera. 
                                                                                     

 Pero aún nos quedan algún post que otro para compartir!