viernes, 12 de julio de 2013

Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Príncipe de Asturias, la fuerza suave

Hace unos días tuve la oportunidad de entrevistar a Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Príncipe de Asturias, para el número de esta semana de la revista www.tiempodehoy.com

Aunque lo deseable es que la adquiráis, os paso el link de acceso para que le echéis un vistazo:

http://www.tiempodehoy.com/entrevistas/teresa-sanjurjo

Teresa es educada, suave, inteligente y reposadamente atenta.
Me recibió en su despacho de la renovadísima sede de la Fundación Príncipe de Asturias donde se respira la paz que ella emana. Qué cambio! Qué ambiente más zen! Así da gusto trabajar.
                                                                     

 Foto: Ramón Collado para TIEMPO

Yo sigo a Teresa, sigo sus movimientos en todo lo que respecta a los sutiles cambios que lleva realizando en la Fundación Príncipe de Asturias desde que llegó.

Veo, más o menos, cuáles son sus pasos en cuanto a temas de la Fundación, al menos, los externos, los más visibles. Con muchos de ellos estoy plenamente de acuerdo.

Es, la de esta joven mujer, una mano suave con ademanes, intenciones y hechos, firmes.

Le ha tocado, como le comenté cuando la saludé por primera vez, liderar esta empresa que es la Fundación Príncipe de Asturias, en una etapa dura y convulsa.
Ella lo sabe y se mantiene en el puente de mando, serena y atenta. Son otros tiempos.

Tiene su mérito. Creo que es la persona adecuada que está en el sitio justo y en el momento oportuno para hacerlo.

Me ha gustado hablar con ella. Espero que a vosotros también os guste la entrevista.




martes, 9 de julio de 2013

Juan Sebastián Elcano visita Avilés: el encuentro de dos enamorados del mar

                                                                                 

Os presento al buque-escuela de la Armada Española "Juan Sebastián de Elcano" que estos días se ha acercado por primera vez en su larga vida a visitar a la señora del mar y de la Historia de Asturias que es Avilés.

He tenido la suerte de ser invitada a una especial recepción a los capitanes de yate, por mi amigo el arquitecto Diego Cabezudo, un gijonés muy marino, capitán de yate asimismo, entre otras tareas profesionales, y un buen seguidor de este blog, con el que disfruté de una mañana muy interesante, en una visita guiada y en la que conocí este pedazo de Historia de la Armada española que ha dado ya, desde 1927, diez veces la vuelta al mundo.
                                                                         

Entre los asistentes se encontraban numerosos capitanes de yate, comoe el presidente de la Real Asamblea Española de capitanes de yate Ernesto Domínguez, su mujer María Cristina de Vilar, también capitán de yate y los tres hijos de ambos; el delegado en Asturias de dicha Real Asamblea Española, Manuel Martínez Entrialgo, Fernando Alonso y su esposa Margarita García Lomas, el notario José María Moutas, el abogado Javier Menéndez de Llano Lizana, la simpática Lidia García y el propio Diego Cabezudo, mi cicerone de lujo, miembro de la Real Asamblea, un tanto nostálgico, ya que había subido a este buque hace veintidós años, haciendo el viaje Marín-Cádiz en el LXII Crucero de Instrucción, habiendo participado entonces en todas las actividades del barco.

Posando en la mañana brillante y azul, con mi guía de lujo.


Bajo estas líneas, ya a bordo del buque-escuela, una imagen del llamado "timón de respeto" que se utiliza cuando el más "moderno" se avería y hay que recurrir a lo clásico, que casi nunca falla.
                                                                                

Estuvimos acompañados durante toda la visita, por el guardamarina segundo Manuel Gálvez Reina que nos iba traduciendo a los más legos (como yo) todo tipo de detalles del barco, llevándonos por casi todas las lujosas dependencias de este buque-escuela que acoge en la actualidad a 265 personas, entre los 69 guardamarinas, los infantes de Marina y el cuerpo general.
                                                                         

Quizás haya gente que no sepa porqué este barco se llama así. Os lo cuento rápidamente.

Juan Sebastián de Elcano era un destacado marino vasco del siglo XV. En 1519 se enrroló en una dura expedición en busca de la Ruta de las Especias. Tras tres años de penalidades y logros, la nave Victoria, la única que quedaba, dirigida por Elcano, llegó a España tras haber conseguido dar la vuelta al mundo por primera vez en la historia de la Armada española. Por ello, el rey Carlos I le concedió a Elcano un escudo de armas con un lema " Primus circumdedisti me": el primero que me rodeaste.     
                                                                               

Sobre estas líneas, el detalle de un escalón, con el paso en bronce, bruñido diariamente.
  
El buque tiene cuatro palos que llevan distintos los nombres de los otros buques que le precedieron: el "Asturias" donde se reúne la tripulación para su vida social, el "Almansa" y el "Blanca" y el "Nautilus".

Como mascarón de proa tienen a la diosa Minerva.
                                                                            
Aquí estoy, al lado del palo "Asturias".
                                                                                   
 Antes de proseguir la visita guiada por el buque-escuela, el Segundo Comandante, Fernando Moréu, recibió del presidente nacional y del delegado en Asturias de la Real Asamblea Española de yates, dos obsequios: una imagen de la Santina y unas madreñas, dos regalos muy entrañables para los asturianos con un toque simpático y muy de la tierra.
                                                                                         


 En esta preciosidad de buque hay muchas dependencias para la tripulación. Es casi como una pequeña ciudad. 

Para los viajes tan largos necesitan, y lo tienen: cine, teatrillo, concierto de la banda de música, misa dominical, estación de radio y meteorología (única para este buque desde tierra), cocina-panadería, comedor, enfermería, quirófano, peluquería, farmacia...

Una imagen de la pequeña capilla, presidida por la imagen de la Virgen del Carmen y donde se celebra la Eucaristía todos los días.
                                                                                 

El buque produce agua potable y está modificado en su estructura en varias ocasiones, la última en 2011.

Siempre que el viento esté a favor, navega a vela, pero, por supuesto, lo puede hacer a motor, mixta, o a palo seco (de ahí viene la expresión).

Es un buque-escuela porque forma a guardias marinas, futuros oficiales de la Armada. Es como un cuartel, pero sobre el mar y con otro tipo de aspectos militares a desarrollar. 
Para empezar, los chicos y chicas comienzan un curso de instrucción de unos seis meses, lejos de España, después continúan en Marín su formación, que dura cinco años y que les convierte en oficiales.

Aquí, en Elcano, hicieron su instrucción de guardamarinas S.M. el Rey Juan Carlos I y su hijo Felipe, Príncipe de Asturias.

Bajo estas líneas, los marinos preparan los fusiles para las salvas de ordenanza que se iban a disparar en el homenaje a Pedro Menéndez, "El Adelantado de la Florida" y en la jura de bandera de más de 300 civiles en el Parque del Muelle, dentro de los actos de bienvenida al Juan Sebastián de Elcano en Avilés. 
                                                                                 

Asimismo los oficiales tienen cada uno su sable, con su nombre. Todos bien colocados en la cámara de guardiamarinas.


Una de las cosas que me llamó la atención fue el tipo de madera empleado (la caoba cubana, la teka, el iroco) y lo excelentemente tratado que está, sobre todo la de la cubierta, con madera calafateada (entre lámina y lámina se introducen productos sintéticos para evitar que haya holguras, se introduzca el agua, hinche...).

El "Juan Sebastián de Elcano" es una embajada flotante, pues aparte de llevar la impecable imagen de la Armada española por todo el mundo, sirve de punto de contacto para aquellos españoles que viven fuera de España y que, cuando el buque arriba a los puertos lejanos, les aproxima un poco a su tierra española.

Aunque a este insigne coloso de la mar le quieran jubilar desde hace algunos años, me da a mí la impresión de que este sólido buque-escuela español aún tiene muchas clases que ofrecer, de elegancia, soberanía y sabiduría.

A mí, me ha encantado conocerle.