jueves, 4 de julio de 2013

La hortensia, esa bella sin aroma

Hace poco más de una semana se celebraba en Oviedo la Asamblea anual de FADE (Federación Asturiana de Empresarios), con lo que ello supuso, tema de enjundia que abarca algo más que el ámbito empresarial y en el que no me apetece abundar, al menos de momento, en este blog, concebido para el disfrute y deleite a partir de la lectura de temas culturales y sociales de índole, aparentemente, inofensivos.
                                                                                

Tras la "contienda" en la que la sangre no llegó al río, el consabido cocktail en el que pude saludar a mucha gente (la verdad es que, como la situación de la federación y de su presidente, Severino García Vigón, era la que era, estaba todo el mundo), y entre esos saludos-cauce (de los que te intercambias cuando la una va y la otra viene, llevadas ambas por un río de gentes) alguien me comentó, en esas idas y venidas que era seguidora de este blog y que le gustaban mucho mis post sobre flores.

Así que, en esta mañana nublada, que apunta maneras según los pronósticos meteorológicos, me dispongo a ofreceros unas flores, para comenzar bien el mes de julio.
                                                                                   

Tampoco voy a intentar daros una clase de jardinería, ni mucho menos, pero como durante unas semanas, diría, casi unos meses al año, son mis vecinas más inmediatas, al menos, decorar un poco este blog con algunos ejemplos de esta especie floral tan nostálgica como resistente: la hortensia (hydrangea).
                                                                                 

Según cuenta alguna leyenda, su nombre se debe a que, en una expedición a Brasil encomendada por el rey Luis XIV para hallar nuevas especies florales para sus espectaculares jardines, iba camuflada como grumete, una joven llamada Hortensia que fue descubierta en el barco por sus compañeros marineros. 

Fue por ello que, una vez conocida esta nueva especie, allende los mares, el rey Luis XIV la bautizó con el nombre de esta intrépida marinera. 
No sé si la historia es muy cierta, pero ahí queda.

A esta flor, que se desarrolla en un frondoso arbusto, bien se le puede aplicar un refrán que he encontrado en la web, porque, salvo que alguno o alguna de mis estupendos lectores, encuentre otro, las hortensias, bonitas pero algo sosas, no tienen refrán que las defina.

Podríamos decir de ellas que: "Flor sin olor, le falta lo mejor", aunque yo no esté del todo de acuerdo, ya que su belleza plástica las hace muy adecuadas para la decoración de exteriores, e incluso de interiores.
                                                                                     

 Siempre he asociado a las hortensias con jardines decimonónicos, pues es una flor muy presente en escenarios novelescos, bien en obra escrita o en películas y obras de teatro del siglo diecinueve, y en toda casona asturiana que se precie siempre hay unos buenos arbustos llenos de sanas hortensias.


En mi casa las tengo rosas y azules, algo que parece se consigue según el ph del terreno, o añadiéndole al mismo (algo que yo no hago) ciertas sustancias que consiguen esas coloraciones. 
En la zona por donde vivo, también las he visto espectaculares, en malva pálido y malva vivo, muy bonitas.
En alguna floristería también las he visto blancas, las más distinguidas, o rosas, las más rotundas.

Bajo estas líneas, uno de los redondeados arbustos, compartiendo espacio (casi se pelean!) con un arce japonés. Ambos crecen año a año cada vez más. A ver cuál de los dos gana la batalla!
                                                                                     
                                                                                 
Como podéis comprobar, dado que el sol no se decide a quedarse por Asturias, a mis hortensias aún les falta intensificar sus tonos rosa o azul. También hay que pensar que están aún en el inicio de su floración. 

La hortensia se conforma con poco sol, es más, cuando el astro rey pega sin piedad, a la hortensia se le arrugan hasta los pétalos, reponiéndose tras un riego, o un rocío nocturno, con pasmosa facilidad.
Qué agradecida y que buena flor es la hortensia!

                                                                                     
Aunque se lo había oído al peculiar Josemi Rodríguez Sieiro, gallego de pro, he comprobado en la red que la hortensia no goza de una buena reputación como flor de interior, ya que dicen que traen mala suerte tenerlas en casa: "Si se tiene una hortensia en casa, la hija no se casa", según el refranero popular y ya un tanto caduco, porque en estos tiempos que corren, esas preocupaciones yo creo que ya no lo son tanto para las mujeres, jóvenes o no, como acabar los estudios, encontrar un trabajo, tener salud, viajar, ser feliz con uno mismo, y muchos etcés, y luego, lo de casarse, o no, no creo que dependa de un ramo de agradecidas hortensias.

También, y como contrapartida, he leído y visto que algunas novias eligen las hortensias para elaborar su ramo.
                                                                                  
 

En Galicia, según parece, les conceden una importancia especial en el jardín, al creer que protegen contra el mal de ojo.

Otra de las formas de alargar su plasticidad es secarlas boca abajo, colgándolas de una viga y consiguiendo así ramos de hortensias secas, muy resistentes al paso del tiempo, y de paso, a la acumulación de polvo.

Menos mal que, si tienes hortensias en tu jardín, o tus amigos te regalan un ramo, las puedes disfrtutar de una año para otro decorando tu casa, y cuando te parezca que han cumplido su cometido, deshacerte de ellas y conseguir otro nuevo ramo.
                                                                                

Por mi parte, sigo siendo fan de las hortensias, flores de fácil cuidado (por mi parte, la poda preceptiva) y desde este rincón de la red, ofrecerte, como a veces hago, una de estas flores de temporada, tan universal como casi imperecedera: la elegante e inodora hortensia.