domingo, 23 de junio de 2013

Fiesta de fin de curso en la Alianza Francesa de Oviedo: à bientôt!

                                                                               
 Va finalizando junio, y hoy domingo 23 lo hace con una "súper luna" que se encuentra muy cerca de la Tierra (por eso se ve tan grande), un 12% más de lo habitual. 

Para disfrutar de un fenómeno tan particular en una próxima ocasión habrá que esperar al 2018 y para entonces, seguro, habrán pasado ya muchas cosas.

Tras semanas sin escribir nada, debido a una mezcla de obligaciones laboral-académico-familiares, salvo el anterior post sobre mi visita al Ecomuseo de Samuño, quisiera centrarme en lo cotidiano, en lo que suele ocurrir a finales de los meses de junio, y no pararme ante el manido tema del tiempo (meteorológico, claro) que aunque, merecedor de un post aparte, no va a ser protagonista de éste más que lo estrictamente necesario. 

Por cierto, la tarde, gris-uralita, se presta al disfrute del teclado.

Qué cosas suelen pasar a finales de junio?

Aparte de, al menos en mi caso, hacer un balance de lo que ha sido "el curso", no sólo el académico, sino también el del día a día, antes de ese paréntesis ya cada vez menos definido de lo que son las vacaciones de verano, se suele despedir a las personas con las que has compartido un curso, el que sea y con la duración que fuere: de instituto, de colegio, de universidad, de academia, de informática, de gimnasio, de Alianza...

Y sí, es de ello de lo que hablaré en este espacio que me corresponde, de momento, dentro de este blog: de la despedida (o despedidas porque han sido varias) del curso/ cursos a los que he asistido este 2012-2013 en la Alianza Francesa de Oviedo.

Me apetece compartir con vosotros esta vivencia académica de mi día a día.

De momento, en este post, os contaré cómo ha sido la entrañable fiesta de despedida del curso 2012-2013

Para que el post no resulte kilométrico,  haré una breve y cariñosa crónica del sencillo evento, aderezado con unas canciones típicas, un piano, una guitarra, una entrega de premios literarios, sostenido con mucha comida y bebida, "ambientado" con algo de calor y muchos papás y mamás-profesores del centro con sus respectivos retoños, y compartiendo ese encuentro cuasi-familiar con los que tuvimos la suerte de asistir al habitual concierto de la "Chorale de L'Alliance Française de Oviedo".


 Dirigidos por Lydia Alea Fernández, este grupo de personas (alumnos, alumnas y ex alumnos-as del centro) ofrecieron un repertorio breve, pero muy representativo de lo que todos conocemos como "la chanson française".

"Dans la plaine", "Berceuse cosaque", "Le sud", "Les Champs-Elysées", "Jamaïca Farewell" o "La mauvaise reputation" fueron las piezas del repertorio, algunas acompañadas a la guitarra o al piano, como fue el caso de la interpretación de la alumna y compañera de curso de Historia del Arte, la profesora Isabel de la Lastra, una gran aficionada a la música y bloguera a la que sigo:  http://paraenmusicarte.blogspot.com.es.
                                                                                 

Sobre estas líneas, el coro, afanado en su interpretación, mientras el aforo del local, absolutamente abarrotado, asistía con atención al habitual y delicioso mini-concierto.

Todos los años la Alianza Francesa solicita voces para esta formación que ensayan semanalmente con mucho tesón. 

Yo no me apunto porque, aunque no tengo, gracias a Dios, traumas insuperables en mi vida, y he vivido y vivo de mi voz desde hace décadas, el mundo de la canción no me ha llamado a engrosar sus filas de intérpretes destacados, así que mejor, escuchar, como mucho tararear, y aplaudir.
                                                                           

 Aunque las bandejas con los quiches, las empanadas, tortillas, saladitos, bollos "preñaos" y demás delicias aptas para las ocho de la tarde, aguardaban un tanto maltrechas, pues ya muchos habíamos "probado" a ver qué tal estaba la combinación de los ingredientes, los invitados aún esperamos educadamente a que una de las profesoras más veteranas de la Alliance, Marie-France Fabre, hiciera de maestra de ceremonias en la entrega de reconocimientos a los que habían participado en el concurso literario.

Algunos de los nombrados no se encontraban entre el público, pero los que sí lo hicieron, posaron para mi cámara entre los aplausos de todos los asistentes, niños incluidos.
                                                                                                                                                             

Sobre estas líneas, la profesora Gertrudis García, alumna, asimismo, de la Alianza, recogiendo su regalo de manos de Marie France.
                                                                                

 También participó en el concurso mi compañero de curso de Historia del Arte, el encantador Leo Mata y, bajo estas líneas, otra de las escritoras premiadas: Aída Collado.


Tras la entrega, realizada en un clima de absoluta cordialidad y familiaridad, se pasó directamente a "atacar" los platos y bandejas en los que aguardaban las viandas y bebidas, elaboradas y colocadas primorosamente por las profesoras del centro y algunos de los asistentes.

Bajo estas líneas, mi aportación: una españolísima tortilla de patatas, tamaño maxi, decorada con las banderas de los países implicados en el evento: l'Espagne y la France, y que debió de gustar bastante a la gente, ya que cuando quise probar un trocito ¡ya no quedaban ni las migas! 

No hay mayor satisfacción para una humilde cocinera como yo, que me pueda pasar algo así.
                                                                              

 Cuidando de que todo estuviera "très bien" y participando igualmente de la fiesta, el profesorado, un tanto huérfano de su directora, Sabrina Clemente, en reposo de su embarazo, ya en la recta final, echada de menos y seguro que recíprocamente, pensando en su casa, en la fiesta que se estaba perdiendo. 

Por allí estaban, además de Marie-France, autora de una sublime "tarte aux cerices", la adorable Maryse Sánchez,  mmm... quel "quiche au saumon fumé!" (nunca te olvidaré, Maryse), uno de mis profesores, el encantador José Borges, acompañado de toda su familia e, imagino, preparándose para la ardua tarea de sustitución de la directora en sus meses de baja maternal, y otras profesoras de l'Alliance como Dorothée Forys, Julie Franco, Pasqualine Marie, también en mi corazón de alumna, al igual que Claire Willote-Dingler, muchas de ellas acompañadas de sus parejas y de sus preciosos pequeños y pequeñas franco-españoles.

Como no, siempre pendiente de todo, la discreta secretaria de la Alianza, la también franco-española Ofelia González, y entre los becarios, el estupendo stagiaire Guillaume Perronet, de quién todos los alumnos y alumnas del curso de José Borges y de otros cursos guardamos un muy buen recuerdo por habernos ofrecido alguna clase de conversación en horas fuera del curso.

La verdad es que, por unas cosas, o por otras, l'Alliance Française d'Oviedo ha sido, es y, espero siga siendo, una entrañable e importante parte de mi familia intelectual.