jueves, 20 de junio de 2013

Ecomuseo minero del Valle de Samuño: real, como la mina misma

Hace unos días me desplacé hasta el Valle de Samuño, en El Cadavíu (Langreo) donde, tras años de recuperación, y de idas y venidas presupuestarias, se ha conseguido sacar adelante, e inaugurar recientemente, el llamado "Ecomuseo minero del Valle de Samuño", un impresionante complejo minero basado en las instalaciones reales del Pozo San Luis, cerrado en los años 60, y cuya muestra deja poco lugar a la fantasía, ya que es uno de los montajes más reales que he visto sobre uno de nuestros emblemas asturianos: la mina.

Debo deciros de entrada que el equipamiento, real y adecuado para el público en general, me fascinó.

Bajo estas líneas, algunas de las equipaciones y utensilios del mundo de la mina, como los trajes utilizados por los mineros y los siempre impresionantes martillos de los picadores.
                                                                           
                                                                                               


Como al final del post os pasaré la dirección web del ecomuseo, donde indican estupendamente todos los detalles, cómo llegar, reservar la visita, etc, permitidme solo que os haga llegar la sensación de realismo que viví durante las algo más de dos horas que estuve en la zona, y que pienso que, todo asturiano que se precie, así como nuestros visitantes, veraneantes, o no, deben conocer.


(Foto tomada de la web del Ecomuseo de Samuño) 

La empresa estatal Tragsa fue la responsable de las obras de acondicionamiento como ecomuseo de las antiguas instalaciones de la estación de El Cadavíu y del Pozo San Luis, visitables por el público en una aventura real como la mina misma. 
La verdad es que no lo han hecho nada mal.

Sobre estas líneas, la imagen del pequeño tren minero que recorre, durante unos veinte minutos, unos 2,100 kms, de los cuales, sólo se está uno en el exterior ya que el resto, un kilómetro cien, este sólido tren se desliza por el interior del tunel de La Trechora, un socavón que hace que el tren descienda a 32 metros de profundidad (algo así como un edificio de once pisos), circulando, en algún tramo, bajo el río Samuño.

Yo que, en ocasiones, y depende donde esté, padezco cierta claustrofobia, os puedo asegurar que, en este caso, el disfrute de la experiencia es tal, y todo está tan bien acondicionado, que olvidé por completo esa incómoda sensación.

Es éste el tren real, restaurado y habilitado para transportar en la actualidad a los viajeros que deseen aproximarse "de verdad" al mundo de la mina. 
Su capacidad máxima es de 60 personas.

(Bajo estas líneas, foto tomada de la web del Ecomuseo de Samuño)
                                                                           

A nuestra llegada nos íbamos mezclendo algunos guías de Turismo del Principado, asociados a APIT Asturias, con otro tipo de invitados, aparte de los colegas de la prensa.

Fuimos recibidos por Manolo Rosete, coordinador cultural del Ayuntamiento de Langreo y asimismo por  el simpático Joaquín García, animador sociocultural del consistorio langreano, con el que estuve charlando un rato.

De la excursión anterior, bajaban del tren responsables de agencias de viajes, miembros de la Sociedad Regional de Turismo y políticos municipales, como la alcaldesa de Langreo María Fernández, o Susana Fernández, concejala del Ayuntamiento de Teverga, entre otros.

Comandada la locomotora por Salvador, nuestro maquinista, y acompañados por el guía de Turismo y uno de los responsables de las explicaciones en las visitas guiadas, Óscar Cabielles, salimos rumbo al corazón de Asturias: la mina.
(Foto de la página web del Ecomuseo Minero)
                                                                           

Yo tuve "el ojo" y la suerte de meterme en un vagón en el que viajaba un joven minero jubilado, Julio, con el que, ¡miel sobre hojuelas!, me enteré, de "primera mano" de todos los detalles que íbamos viendo, ya que él había sido picador del Pozo María Luisa y me iba traduciendo y asesorando en mi cierto desconocimiento sobre algunos aspectos de este mundo tan apasionante de la mina.
                                                                         

 (Fotos recogidas de la web del Ecomuseo)

Sobre estas líneas, imagen de la locomotora recorriendo el interior de la mina con el "arco" de las entibaciones de hierro y madera de eucalipto habituales.

En algunos tramos, la bóveda de cañón era de ladrillo, muy típico del siglo XIX
                                                                                   

 Tras el recorrido mencionado por esta galería del pozo San Luis, cuyos orígenes datan de principios del siglo XX, subimos por la caña del pozo en un ascensor-jaula con unos sonidos que reproducían los que escuchaban los mineros en el Pozo Nicolasa, ¡a prueba de tímpanos!

Bajo estas líneas, nuestro colega Óscar, el guía de la visita, posando ante el llamado cuadro de comunicación entre las galerías.
Es una pieza única, ya que solo queda éste en Asturias.
                                                                          


Esta zona es la "antesala" de la jaula-ascensor por donde ascendimos al exterior para visitar la espectacular sala de máquinas y demás dependencias: el edificio de administración con su pequeña ventanita para realizar los pagos a los trabajadores,  la fragua, la carpintería, el botiquín, la cuadra de mulas, la lampistería, con las lámparas de batería recargable, la casa de aseos (éste por el exterior) y el edificio de los talleres con una impresionante colección de locomotoras mineras donadas por el Museo del Ferrocarril de Gijón.

Ya en el exterior, el acceso al "Socavón Isabel", bajo estas líneas.
                                                                               

En la superficie, al lado de esta boca de mina, el edificio de máquinas, con sus azulejos talaveranos de los años treinta y sus pináculos y remates modernistas realizados en zinc.

Y cómo no!, también el castillete...
                                                                                
                                                                               

En el interior del gran edificio de máquinas, la sala de los compresores (los pulmones del pozo minero), una especie de estación eléctrica, con sus dos gigantescos carretes (uno en cada dirección) y con la famosa cabina que alojaba al operario y al "pedal del hombre muerto" que no podía dejar de activar, ya que si paraba, por un repentino ataque al corazón, o fallecimiento, los mineros corrían un serio peligro de ahogarse, pues la activación de la turbina servía para "mover" el agua para el trabajo interno en las galerías de carbón.
                                                                                 


Bajo estas líneas, alguna de las impresionantes locomotoras que recorrían el Valle de Samuño, importante vena hullera del Principado en los inicios del siglo XX.

Os imagináis el bramido de sus calderas en la paz de ese plácido valle?                                                                                                                                                      

Debajo, una de las fotos capturadas del archivo de la web del Ecomuseo.

El antes de la actualidad, tampoco hay demasiada diferencia en cuanto a la conservación de los edificios. Hoy impecables, pero conservando el sabor y el sentido de la época.
 

Como guía de Turismo del Principado de Asturias y como periodista, apuesto firmemente por poder transmitir toda la emoción, la utilidad, y la buena sensación de la visita a este nuevo equipamiento eco-museístico con el que, desde Asturias, y como un canto a la añoranza, se pretende reavivar el papel de los mineros y de las minas en nuestra historia, ahora que la contemporánea y la crisis actual parecen empeñadas en querer borrarlas para siempre.

Que, al menos quede el recuerdo, visitable y recorrible. Más vivo que nunca, eso sí.


No dejéis de visitarlo. En familia, en pareja, como curiosos solitarios. Es una experiencia muy recomendable para este verano que se resiste en llegar.

Para más datos: www.ecomuseominero.es