domingo, 24 de marzo de 2013

Fiscal Superior del Principado Gerardo Herrero, un inesperado y doloroso adiós

Las tardes de los domingos esconden, si no hay trabajo por hacer, largas y divertidas sobremesas, aburrimientos, adormilamientos, tiempos para organizar los mundos propios, leer libros, suplementos, revisar documentación, pasear, hablar por teléfono con algún amigo, sentarse ante el ordenador...  

Las tardes de los domingos también reservan, en ocasiones, dolorosas sorpresas que, como un latigazo emocional, nos hacen comenzar el tránsito a la semana con el ánimo cambiado y, según pasan las horas, perplejo y triste.

Leo en la edición digital de los dos periódicos regionales la sorprendente noticia del fallecimiento repentino, causado, al parecer, por un fulminante infarto, del Fiscal Superior del Principado Gerado Herrero.

Hace pocos días, y asistiendo al funeral de la madre del magistrado Agustín Azparren, Herrero había sido invitado por el sacerdote oficiante a leer la Epístola, participando así de la Eucaristía que despedía a la madre de su compañero de profesión. 
Gerardo Herrero siempre estaba presente y formaba parte muy activa de la vida ovetense con su presencia, serena, pendiente y afable.

Según algunos de sus colegas que ya comienzan a enterarse de la tremenda noticia, Gerardo Herrero era la típica persona que tenía "todas las papeletas para no morirse en mucho tiempo": no bebía, no fumaba, aparentemente tranquilo, vivía la vida de manera muy ordenada según le indicaba su estricta profesión, y sin embargo, un contundente infarto le llevó de la vida, a primera hora de la tarde de este lluvioso y aún invernal domingo.

Herrero, acompañado por su mujer, Esperanza Pereda y otras personas, se encontraba en ese momento paseando tranquilamente por el entorno de su casa en una de las urbanizaciones de Soto de Llanera.

A Gerardo Herrero le conocí en su etapa de Fiscal Jefe, en alguno de los eventos que yo cubría para la crónica cultural y social "La Lupa" de la que era un gran seguidor, me consta, y donde le gustaba salir nombrado como a cualquier otro de las sobresalientes personalidades. 
Siempre se detenía para hablar conmigo un rato, y cariñoso y cercano, me facilitaba los datos o apellidos que me faltaban sobre alguno de los protagonistas de la crónica. 
En La Lupa, era uno de mis personajes favoritos, tan colaborador...

Os adjunto un enlace de una Lupa relacionada con él y su amado mundo de la ópera:

Hasta la fecha, cuando me encontraba por la calle, o en alguna otra celebración, se interesaba por mí y mi situación laboral. Era un hombre muy correcto apreciado por toda la profesión y por todos los periodistas.

Esperanza, su mujer, siempre estaba a su lado compartiendo su gran afición por el cine que llevó a sus dos hijos a dedicarse a ese maravilloso mundo. 

Aún recuerdo La Lupa que escribí con motivo de la presentación del primer cortometraje de su hijo Gerardo, y su "puesta de largo" en el Teatro Filarmónica y cuya convocatoria, de éxito aplastante, en buena medida, estuvo impulsada por su celoso padre Gerardo, quien se encargó personalmente de confirmar la presencia de muchos de los invitados a este importante acontecimiento protagonizado por su hijo, y celebrado en "el Oviedo de sus amores".

Os adjunto el enlace donde podéis leer la crónica:

También os añado algunos datos de la biografía del fallecido Fiscal Superior del Principado de Asturias, cuyo padre era el propietario del conocido Garaje Herrero, en la ovetense Calle de la Lila.


Gerardo Herrero Montes, de 62 años, se licenció en Derecho en la Universidad de Oviedo en 1972 y, posteriormente, dirigió sus pasos profesionales a la Administración de justicia. Primero como secretario judicial, en el en el Juzgado número dos de Avilés, y posteriormente en la carrera fiscal, tras aprobar las oposiciones en julio de 1976. Su primer destino fue en Gerona donde permaneció poco más de un año cuando fue trasladado a Zamora, ciudad en la que permaneció hasta finales de 1984 cuando regresó a Asturias y pasó a ocupar la Fiscalía de Vigilancia Penitenciaria, creada ese mismo año.

Posteriormente asumió otras responsabilidades hasta que en agosto de 2003 sustituyó a Rafael Valero Oltra como fiscal superior del Principado de Asturias. En estos diez años fue protagonista de importantes cambios en la modernización del ministerio público y su acomodación a las nuevas necesidades de la administración judicial, con especial atención al desarrollo de fiscalías especializadas como las de medio ambiente, seguridad laboral o delincuencia económica.
Una de las últimas ocasiones que coincidí con él en un evento y le mencioné, ya en mi blog y cuyo post podéis encontrar aquí mismo, fue el año pasado en la inauguración del Hotel Ayre Oviedo. 
Aquí le vemos acompañado de Esperanza y del ya General de la Guardia Civil José Feliz Cadenas y su esposa Carmen.

 Aún no me puedo creer que ya no le volveré a encontrar en ninguna de las citas habituales de la ciudad a las que él acudía puntualmente con Esperanza. 
Gerardo era un hombre joven y de aspecto sano.

Es un poco tonto decirlo, pero los eventos sociales quedarán un poco raros sin su habitual presencia, porque Gerardo Herrero era parte del paisaje jurídico, cultural y social de Oviedo y de Asturias. 

Los medios de comunicación también le echaremos en falta por su gran capacidad de comunicación y colaboración para con nosotros. Recuerdo que en los programas radiofónicos que dirigí durante años y cuando la ocasión lo requería, siempre me atendía sin problemas.

Quiero enviar desde mi blog mi abrazo cariñoso para Esperanza, que ya le vela en el tanatorio, y también para sus hijos y el resto de su familia que deben estar en shock.

Ella sabe que lo siento de corazón porque la simpatía y el afecto que siento por ambos, era mutua.

Sin tí, Gerardo, las leyes, los juicios, la ópera en Oviedo, el cine y las crónicas culturales y sociales de la ciudad y del Principado de Asturias, ya no serán lo mismo. Nos dejas enormemente tristes y sorprendidos. 

Descansa en paz en tu viaje eterno.