martes, 8 de enero de 2013

General Rafael Ezquerro, un honor haberte conocido

Me llega, tras el paso de las fiestas navideñas y ya en plena vuelta a la normalidad, la triste noticia del fallecimiento de Rafael Ezquerro Solana, general de Brigada y Jefe de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra, que relevó, en 2008 al entonces coronel Miguel Alcañiz, como jefe del Acuartelamiento Cabo Noval, tarea que desempeñó hasta 2009 cuando fue nombrado director de la Escuela de Guerra en Madrid.

                                                                             
Conocí a Rafael en mi etapa radiofónica en Radio Vetusta. Me lo presentó el general de División y actual director del Museo del Ejército en Toledo Francisco Ramos Oliver.
Ramos siempre me habló maravillas de él y su esposa, ya viuda, la elegante y discreta Lourdes, a quien, desde este rincón de Internet, envío mi abrazo más cariñoso.
Paco me decía de ellos que eran "un matrimonio ejemplar".

A través de Ramos Oliver, Rafael, "Rafa" para los amigos, me invitó, creo recordar bien, en 2009, a disfrutar de la magia de la Hoguera de San Juan en el propio Acuartelamiento.
Fue una celebración muy íntima, para la "familia militar", donde pude disfrutar de la compañía de un grupo de amigos militares que formaban, junto con sus inseparables esposas y otros amigos procedentes de otros ámbitos académicos, empresariales, etc, una pandilla de personas encantadoras a los que, además del vínculo castrense, les unían sólidos afectos de largo recorrido.

Una celebración aquella de ese 24 de junio, de la que hice una de mis crónicas "La Lupa", en el desaparecido diario La Voz de Asturias y que, auque conservo impresa, no puedo aportaros como enlace, porque no la encuentro en la edición digital del diario. Fue una noche muy especial, en la que realmente me sentí como en familia.
Para mí, constituyó todo un honor haber compartido con ellos mesa y mantel y magia festiva.

Como al día siguiente tenía que madrugar, me despedí cuando comenzaban a bailar en torno a la hoguera. Allí me dijo adiós Rafa, con su sincera sonrisa y bien cogido de la mano de su esposa, Lourdes.

Rafael era un hombre bueno, un turolense de una pieza, que siempre me atendió para la radio y me acogió en los eventos militares con mucho afecto, y con quién volví a coincidir en Madrid en una reunión de antiguos alumnos del Curso de Corresponsal de Guerra al que nos convocaron en 2011 y cuya crónica, os adjunto en un enlace de mi propio blog:

http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=7724874882854206865#editor/target=post;postID=8745580534385433820

Rafael se ha ido. La muerte se lo ha llevado. Un mal melanoma que no se pudo dominar le arrebató de la vida terrenal a una edad demasiado joven para que un hombre, un buen militar, un padre y un esposo, desaparezca.

Desde aquí, mi pena, mi recuerdo, mi homenaje y mi cariño para él y su familia.

Desde luego que, tanto para su familia, como para él, como gran amigo y militar que fue, la muerte no es el final, ya que su recuerdo, amable y sincero, permanecerá eternamente.