miércoles, 3 de octubre de 2012

La Catedral de Oviedo y la paciencia de las piedras


Me convoca el deán, Benito Gallego, a la presentación de las obras de rehabilitación acometidas recientemente en la Catedral y la Cámara Santa.
Es natural que los guías de Turismo, y más los que hemos hecho el curso de guías de la Catedral, sepamos-cuantos más, mejor- esos detalles que nos sirven para ilustrar nuestras visitas guiadas por la Basílica y así contarles a nuestros visitantes esas novedades "de última hora", que a todo el mundo interesan.

El encuentro, al que acudió la prensa, y en el que yo también fui partícipe, pues como noticia, hay que contarla, tuvo lugar en una de las ubicaciones protagonistas de dichas restauraciones, la magnífica Sacristía, obra de Francisco de la Riba Ladrón de Guevara en el siglo XVIII.

En la cúpula de la linterna que la corona, se exhibe una Asunción de Francisco M. Bustamante (sobre estas líneas) que hubo de ser retocada por las manos de Pablo Klett tras comprobarse los problemas de estanqueidad y estabilidad que afectaban a las pinturas.

Mientras iban llegando los invitados, unos y otros curvábamos nuestras cervicales para poder ver la cúpula y sus recientes restauraciones. Los que ya la conocíamos, admirábamos el contraste entre el "antes" y el "después".

El acto fue conducido por el deán que, como anfitrión, saludó a todos y cada uno de los colectivos invitados y participantes en las obras, comenzando por los medios de comunicación a la que acogió "con simpatía y gratitud".

                                                                            
También, mencionó a otros profesionales de la Historia del Arte, como el profesor Vidal de la Madrid, y a Isabel Alonso y la artista Aída Pravia que realizaron la restauración de la imagen de la Virgen de Covadonga y, obviamente, sin dar sus nombres, recordó que, dos donantes anónimos fueron los que financiaron económicamente esta delicada tarea de restauración de la imagen de Nuestra Señora de Covadonga "a la que se le ha podido vestir de fiesta" como afirmó orgulloso el deán, luciendo ya en todo su esplendor en su habitual capilla, con su imagen renovada, uno de los lugares de cita de ese día.

Benito Gallego aprovechó en su primera intervención para pedir a los representantes de las Administraciones públicas "el impulso que se necesita para concluir el Plan Director, aunque somos conscientes de las dificultades económicas en este momento. Sólo queda un 20% de las previsiones del plan inicial de 1997" recordó. 

Seguidamente intervino la consejera de Cultura, Ana González quien, tras hacer un detallado repaso al significado histórico y artístico de los lugares intervenidos y los descubrimientos hallados tras las restauraciones, declaró sobre las mismas que: "permiten disfrutar de aspectos del templo que, hasta ahora, eran casi inéditos y donde se condensan los sueños y las ambiciones de quiénes nos precedieron."


                                                                           

Inmediatamente después de la consejera, intervino el arzobispo de la Diócesis de Oviedo que, con su habitual oratoria suave y persuasiva, volvió a recordar el presupuesto aún no agotado y el tanto por ciento que restaba de las obras en la Catedral:

"La palabra gratitud en una puesta de largo de las obras que parcialmente vamos a mostrar como ya, finalmente, y felizmente realizadas, dan un empujón a ese proyecto director de la Catedral que comenzara ya en el lejano 1997. Yo me sumo al deseo del Sr Deán, en la medida de lo posible, de poder agilizar ese 20% que nos resta, para cuanto antes, pero dentro de las posibilidades reales poder finalizar este proyecto director de nuestra catedraL. Esta solicitud tiene que convenirse, necesariamente, no solamente con la palabra gratitud hacia lo realizado, sino con la palabra comprensión ante las dificultades que a todos nos afectan. No es una reivindicación la que hacemos aquí de ese tramo que queda todavía por ejecutar si no tenemos presente la palabra comprensión en las dificultades reales que nos asolan a todos.
Las personas son lo más importante, mucho más que las piedras, y por tanto, en momentos de precariedad económica, la opción primera es por las personas, no por las piedras, y sin embargo las piedras tienen un enorme significado" concluyó. 

                                                                            
Tras las palabras del arzobispo, la explicación técnica de lo intervenido y su porqué, según la descripción del arquitecto restaurador y uno de los responsables del Plan Director de las Obras de la Catedral, Jorge Hevia.  
Ya que estábamos allí, comenzó por la cubierta de la sacristía, donde, según explicó "se mejoró el entramado de las cubiertas bajas, se dispusieron nuevos faldones y los ventanales de madera fueron sustituidos por otros de acero inoxidable tratado, donde se colocaron unos vidrios solapados".

Y añadió un dato interesante: "Tuvimos la suerte de que el cabildo fue solícito a la petición que se hizo de, aprovechando la circunstancia de poner aquí los andamios, poder intervenir en la decoración barroca de las pechinas. Pablo Klett desmontó toda la decoración barroca y las cuatro tablas con los cuatro Padres de la Iglesia. Hizo la restauración en su taller y felizmente se recolocó y le dio la unidad del aspecto que tenemos".

En la imagen inferior, de izquierda a derecha, y protagonizando la rueda de prensa, sobre la sólida mesa de la sacristía, el delegado del Gobierno en Asturias, Gabino de Lorenzo, el deán de la Catedral, Benito Gallego, el arquitecto Jorge Hevia, el arzobispo Jesús Sanz, la consejera de Cultura Ana González y el senador Jaime Reinares.



A la presentación también acudieron Cosme Cuenca, también responsable del Plan Director de la Catedral, el archivero de la Catedral, Agustín Hevia, el director general de Patrimonio Cultural, Adolfo R. Asensio, el arqueólogo de la Consejería de Cultura César Gacía de Castro, la cronista de Oviedo, Carmen Ruiz Tilve, las religiosas del Monasterio de San Pelayo, madre abadesa, Rosario del Camino Fernández-Miranda acompañada por sor María Covadonga y canónigos como el prefecto de liturgia, José Luis González, José Franco, o Juan Antonio Menéndez, entre otros.


De la sacristia pasamos a la Capilla de Nuestra Señora de Covadonga, donde ya lucía la Santina y el Niño, imagen restaurada, con el manto que mi ex compañera de colegio, Aida Pravia, le había elaborado con primor en terciopelo rojo y seda color marfil, puntillas y flecos de oro, pinturas en relieve con abalorios y pedrería y 3.000 piedras de cristal, doradas, rojas y blancas, entre otros detalles.


                                                                              
 La Virgen se ubica en un minimalista retablo de cerezo liso, sin decoración, que sustituía al neobarroco del año 1954 afectado por la carcoma. Dicha sustitución provocó el redescubrimiento, en la parte de atrás del mismo, de la parte prerrománica de la Torre de San Miguel y de una conexión entre la Cámara Santa y la Cripta de Santa Leocadia.

                                                                            
Jorge Hevia que ejerció, a partir de ese momento, de maestro de ceremonias, también se encargó de hablar a los allí presentes de los necesarios retoques en el exterior de la girola y en las capillas radiales de la misma, y de los realizados en el exterior y parte del interior de la Cámara Santa que, a los que conocemos el aspecto anterior, nos han sorprendido gratamente.

 La limpieza de los muros y la nueva visión de la cornisa y los canecillos se pueden comprobar en la foto de abajo.

El antes...

                                                                               
Y el después...


Aunque el interior de la capilla palatina de Alfonso II situada en la Cámara Santa (lo que todo el mundo conoce como tal) ya no se ha podido tocar por esa suspensión de la aportación presupuestaria, sí que pudimos escuchar que también, aparte de las restauraciones al Apostolado románico y demás detalles, como una nueva iluminación con leds, luz indirecta, etc, se ha pensado, con buen criterio, en la reordenación de las cruces: la de los Ángeles, la de la Victoria, el Santo Sudario y la Caja de las Ágatas, mostrándolos frontalmente, para que todos los visitantes puedan admirarlos como es debido.

Tras la interesante explicación de Hevia sobre las intenciones restauradoras de la próxima fase, el deán, tenaz, aprovechando el tumulto de asistentes: prensa, miembros del Cabildo, políticos, y demás invitados implicados en las obras, volvió a solicitar la ayuda para la finalización de ese 20% de las obras del Plan Director de la Catedral que aún resta. 

Se produjo un momento de distensión, con las consiguientes risas de los allí presentes. 

La Consejera, Ana González, encajó con diplomacia esa inofensiva "encerrona", aunque en el exterior declarara a la prensa, a la pregunta de si esa parte que resta de las obras se podría ejecutar este invierno: 

"Ha habido un problema, no sé si denominarlo técnico, el anterior gobierno no ejecutó la ayuda, la subvención que teníamos del Estado y esto complica el escenario. Estamos viendo las posibilidades para poder seguir y acometer esa segunda fase. Lo que ha pasado es que decidieron que era mejor hacer un estudio petrológico y, como todas las subvenciones, como ustedes saben, llevan unos plazos de ejecución determinados, si no lo gastas, hay que devolverlo, y eso es lo que ha pasado. Cuando ya estaban las decisiones tomadas acerca de lo que había que hacer y las distintas fases que había que acometer, tomaron la decisión, o valoraron que había que seguir estudiando y eso ha impedido que se ejecutara la obra. Este invierno, si estamos hablando de los próximos meses, sinceramente, no, porque los trámites administrativos de contratación, me temo que son tiempos temporales, terrenales y no espirituales y, en este caso, vamos a tener que ajustarnos a lo terrenal. Me temo que aquí nos va a mandar lo terrenal" afirmó sonriente, pero determinada. 

Así que, de momento, nuestro maravilloso Apostolado y demás reliquias de la capilla palatina, van a seguir como hasta ahora. 
Es lo que se llama, la sabia e inagotable paciencia de las piedras milenarias.