viernes, 6 de julio de 2012

Simpático y protector "sanjuanín"

Hace casi un mes que no me paso por mi blog para colgar un post.

Por unos u otros motivos, no he tenido el momento, ni he encontrado el tema adecuado (que sí los ha habido, pero muchos los dejo para mi recámara, muchas veces quisiera contar cosas, pero, ni debo, ni puedo) para sentarme y relajarme haciendo una de las cosas que más me gusta en mi día: escribir.

Otra, pasear con mi perra, mientras sigo, de alguna manera, trabajando. ¡A veces parezco una oficina ambulante!


En fin, así somos algunas...

Si hace algo más de un año colgué un post sobre la flor del castaño, indicando, como manifestación vegetal que es, el inicio de la cuenta atrás para la nueva estación, la otoñal (qué agorera..!) hoy hablaré un poco del sanjuanín, aligustre o ligustrum vulgare (nombre científico). 

Este sufrido arbusto, de hoja perenne, muy típico de Asturias y de la España húmeda, recibe en nuestra tierra asturiana su nombre más doméstico, el de "sanjuanín" porque florece en torno a la fecha de la festividad de San Juan, como todo el mundo sabe, el 24 de junio.

Es la típica especie que hace un buen seto, al que muchos recurrimos para cerrar las fincas, y del que, en estos días, estamos asistiendo a su delicada y breve floración.


                                                                                          
El aligustre también tiene su "versión arbórea" consiguiendo, si se poda adecuadamente, unos bonitos ejemplares, como el que tiene el simpático subdelegado de la Asamblea Española de Capitanes de Yates, Diego Cabezudo en su jardín de Gijón. 
Foto que me pasa, a posteriori, ya que, como seguidor de este humilde blog, le ha gustado este post, dedicado a nuestra humilde especie arbustiva y arbórea que es el sanjuanín  ha querido aportar una imagen del espléndido ejemplar que tiene en su jardín.


                                                                           
 Como ya sabéis los y las que visitáis este blog, obviamente está claro que la jardinería no es el argumento central de este espacio en la red, pero también, como almas sensibles que sois, deduciréis que, con la que está cayendo, hablar de sanjuaninos es una manera de practicar una terapia "de lo más natural" y de paso, darle un poco de vida a mi blog con un tema aséptico, inocuo y amable.

Además, últimamente me da por compartir recuerdos, lo cual indica que mi edad adulta comienza a manifestarse cada vez con mayor insistencia, incluso en mis humildes párrafos blogueros.

El aroma de las florecitas de los sanjuaninos me conduce a los albores de las vacaciones de verano de años pasados, ya a finales de junio, principios de julio (como ahora) cuando, de niña y liberada de las clases en el colegio, recorría con mi padre (o sola, a cierta distancia, pero bajo su atenta mirada) los distintos rincones del Campo San Francisco, uno de los inolvidables e imprescindibles escenarios de mi ñiñez.

El estanque de la Santina, que me parecía profundísimo, y no debe de tener más de treinta centímetros de hondo! con aquella especie de canal-desagüe, por donde los niños hacíamos "navegar" hojas de magnolio con su correspondiente pluma de paloma como vela... O, teniendo el inolvidable olor de las flores del aligustre como esencia natural de fondo, competir con otros niños en las escaramuzas que protagonizábamos con las palomas, que nos dejaban los bracitos llenos de arañazos mientras se peleaban por devorar las pipas, o los cucuruchos de arroz comprados previamente en el kiosko de La Chucha, desde hace tiempo cerrado y "decorado" por los graffitis...

Los sanjuaninos, prudentes y lucidos complementos de todo tipo de decoración y aderezo, también son dignos compañeros de los humildes y preciosos claveles en los baratos ramitos que a veces se ven en los cementerios.

Es tiempo de verano, pero ya de retroceso. 

Aquí en Asturias, los pronósticos para estos próximos días, son casi otoñales. 

Las nubes, como una densa lona gaseosa, no nos dejarán ver el sol, pero preservan el verde de Asturias, su frescor y su maravillosa temperatura para visitar nuestro paraíso sin agotarse por la sed o el calor.

Así, y tras un interesante periplo por el pasado y presente en el Arte y la Historia que encierra nuestro Principado, cabría dejarse llevar por las tentaciones que ofrece nuestra espectacular gastronomía. Y luego, una siesta. Y despúes, volver a empezar en los apetecibles atardeceres asturianos: relaciones con amigos y familia, una cenita, un paseo, quizás una copa... 

Recuerda que soy guía de Turismo del Principado de Asturias y guía oficial de la Catedral de Oviedo y que, si quieres, te puedo acompañar encantada en tu paseo por Asturias...

Ya véis, del discreto y ahora florido sanjuanín, siempre dispuesto a proteger nuestras propiedades y nuestra intimidad con su frondosidad, a la propuesta de un plan y de una visita guiada por Asturias.

Y es que un teclado, unas fotos caseras y las ganas de compartir este espacio y otros, con vosotros, no tienen límite!