martes, 12 de junio de 2012

Adiós a Bigoles y a Jesús Álvarez: demasiadas despedidas

Mientras me repongo del fallecimiento de mi ex contertulio, el sacerdote Luis Álvarez, a quién he dedicado el post anterior, me entero de la muerte del infatigable y buena persona que era José Luis Bigoles, un reconocido Graduado Social que llevó esta disciplina del Derecho a lo más alto, tanto con su densa trayectoria, como en la versión más "festiva" y homenajeadora, celebrando cada año con gran entusiasmo y capacidad de convocatoria, los premios de la Asociación que él había creado, Laboral 2000, en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad, crónica que en alguna ocasión desarrollé para la desaparecida La Lupa del también desaparecido (de momento?) periódico La Voz de Asturias.


                                                                              
Foto Fuente Archivo La Voz de Asturias.

Bigoles vivía pegado a su repleta cartera de trabajo y recorría, tanto las calles de Oviedo, como las carreteras y vías de tren de toda España, así como los kilómetros que nos separan de otras ciudades del mundo, siempre dispuesto a la novedad, al estudio y a la investigación en su campo laboral.

Bigoles, como todo el mundo le llamaba, era un hombre de talante inicialmente serio, pero no por ello menos cariñoso y siempre que me veía me saludaba con un par de besos muy cumplidos. En alguna ocasión, cuando tuve alguna duda en  mis temas laborales, él se brindaba a asesorarme sin hablar nunca de presupuesto.

A Bigoles le falló su gran corazón. Tanto trabajar y tanto amor por lo suyo, fatigó su motor vital. Se nos fue y le echaremos de menos. Era uno de los personajes de nuestra ciudad. Una pieza básica en nuestro "paisanaje urbano". Siempre por las calles de Oviedo, siempre ahí. Lo siento de verdad.

Pero por si estas dos noticias tan desoladoras fueran poco, para rematar hoy, día triste (por todos estos motivos y por los meteorológicos) leo que también ha fallecido Jesús Álvarez, propietario del restaurante De Labra ubicado en Santa Ana de Abuli, muy cerca de Oviedo.                                 

                                                                  
Foto Archivo La Nueva España
A Jesús le conocí en Radio Vetusta, cuando iba a inaugurar su restaurante De Labra, ubicado en su finca familiar. Era un ovetense universal, pues se había formado en el exterior (Toulouse, Nueva York...) había dirigido uno de los Planets Hollywood en Barcelona y volvía a la tierra para su nuevo e ilusionante proyecto. Jesús, emprendedor, guapo, musculoso, llegó a la radio como un soplo de aire fresco, con su destelleante sonrisa y su ánimo elevado y cosmopolita, acompañado por su inseparable Vanessa, su RRPP, su compañera de fatigas laborales, su mano derecha... Pobre Vanessa, ¡cómo estarás sufriendo...! Un beso, guapa!
Asistí a la inauguración de su restaurante en la finca custodiada por guardias de seguridad, con aparcacoches y camareros y camareras impolutos que nos recibían con diversos cocktails. 
Su especialidad, para empezar, eran los arroces.

Jesús era un inigualable relaciones públicas, un hombre entregado a sus amigos, al deporte, a su negocio y al que hace poco había reencontrado y estuvimos comentando la noticia que, sin querer, protagonizó, cuando el 9 de octubre del año pasado, al parecer, fue secuestrado por tres hombres que le hicieron volver al restaurante y entregarles el dinero que había en la caja. Esos delincuentes, finalmente, acabaron siendo detenidos y encarcelados.

Con 48 años se es demasiado joven para morir. Su familia estará, sin duda, desolada. Imagino que su hermana se quedará al frente de la empresa... si reúne las fuerzas necesarias para ello que, sin duda, y por él, así será.

Son varias muertes en un breve espacio de tiempo. Ojalá en breve tenga cosas más alegres que contaros.

De momento es mi sentido y sencillo homenaje desde aquí, a estas dos personas tan carismáticas que nos han dejado y que yo siempre recordaré con gran afecto, y mi ánimo más sincero y cariñoso a sus respectivas familias.

domingo, 10 de junio de 2012

El sacerdote Luis Álvarez, ya eternamente feliz al lado de la Santina

Recibo la triste y sorprendente noticia del fallecimiento, ayer sábado, de mi ex colaborador rafiofónico, el sacerdote Luis Álvarez

Hace ya algún tiempo, mi también ex colaborador Alberto Hevia Claverol, me hizo una pregunta que no se me olvida: "¿Te acuerdas de la época en la que todavía no se moría nadie?" 

No es la primera vez que escribo un post en mi blog sobre alguien que se ha muerto. Sólo lo hago sobre las personas que fallecen y a las que, por algún motivo, o varios, las tengo en mi corazón afectivo o profesional, y en mi libro de memoria.

Éste es Luis Álvarez quien, con sus 72 años nos ha dejado. 
Si existe ese más allá por el que muchos apuestan como un espacio de esperanza, será bien seguro que ya estará dándole la mano a la Santina, a quién adoraba. No en vano Luis fue uno de los impulsores del denominado "Foro Covadonga". Aún conservo un álbum de cromos adhesivos que él me regaló en una de sus visitas a las tertulias de la radio. Era un auténtico devoto de Nuestra Señora de Covadonga.

Conocí a Luis hace muchos años, cuando yo trabajaba en Radio Asturias. Ahora mismo no recuerdo el motivo, sin duda periodístico, quizás con la venida de Juan Pablo II a Asturias, en cuya visita Luis tuvo gran responsabilidad pues nos hablaba de sus espacios de tiempo al lado del Pontífice. 
Quizás fuera cuando se presentó el Nuevo Catecismo, allá a principios de los noventa y le invité, como sacerdote dialogante y maestro en catequésis, para compartir tertulia con una chica que representaba a la corriente agnóstica.

Luis fue uno de esos colaboradores-amigos a quién seguí llamando para las tertulias que, semanalmente, organizaba en Radio Vetusta. O para opinar sobre cualquier tema religioso. Era el "asesor católico" de la tertulia.

Su voz pausada, su finísima ironía, sus intervenciones ante el micrófono, mesuradas y precisas, hacían de su presencia un pilar complementario al variopinto mosaico de opiniones que ofrecían el resto de contertulios y contertulias.

Ahora ya no va a estar para siempre.

En la foto que os ofrezco bajo estas líneas, alguna de las que conservo de él, Luis Álvarez aparece con otros contertulios, con su chaqueta marrón y su jersey verde. 
Esta imagen fue tomada en febrero de 1999, en los estudios de Radio Vetusta.
En ella aparece también, el segundo por la izquierda, de pie, con un jersey azul, el estomatólogo Jorge Palacios, también fallecido. 
Otros de mis ex contertulios: A la izquierda, de pie: el periodista Juan de Lillo, Jorge Palacios, los arquitectos Javier Calzadilla y Emilio Llano, Luis Álvarez, el catedrático Ricardo S. Tamés y el presidente de ASETRA, Ovidio de la Roza.


                                                                           
Otra de las veces que me acompañó en la radio fue con motivo de la pre-campaña al rectorado de Vicente Gotor, con quién compartimos entrevista.


                                                                                 
 Las últimas veces que nos vimos, siempre hablábamos de tomarnos una fabada con el resto de los contertulios.
Ahora Luis,  ya descansa para siempre, seguro que feliz, al lado de su Señora, la Virgen de Covadonga.

Rituales primaverales

Por deferencia a la encantadora Loreto Suárez, experta en Protocolo, acudí, respondiendo a su invitación, a la "puesta de largo" de la tienda Rituals, situada en una de las "esquinas de oro" de Oviedo, la confluencia de las calles Gil de Jaz con Uría. 
Para echar un vistazo al nuevo establecimiento y, de paso, hacer un "kit-kat" en mis comprimidas horas, estuve acompañada por mi amiga, la conocida y estupenda bloguera Guadalupe Cuevas:  http//www.fashionassistance.net   

En este punto neurálgico de la ciudad, hace pocos años se ubicaba, desde hace muchos lustros, la tienda de telas y confección de ropa y vestidos de novia "El Águila". 

Su nombre, para los que no la hayan conocido, indica un poco en que época fue inaugurada. En el escaparate, pequeño, asfixiante y provinciano, cuya decoración cambiaban con esmero y frecuencia, se superponían telas clásicas, o brillantes, con pedrerías y encajes, aderezados con peculiares slogans como: "Señora, el mejor espejo es la carne sobre el hueso" y frases parecidas escritas en sencillos cartones a los pies de las petrificadas maniquíes de cartón, pestañas postizas y uñas y labios impolutos, alguna de ellas, con algún escachado en sus delicadas y repintadas barbillas. 

Todos esos detalles recuerdan mis ojos de niña, cuando paseaba con mi padre, o ya de adolescente, cuando me desenvolvía como pez en el agua por ese nudo urbano tan apasionante de esta ciudad, donde ahora se ubica Rituals.


                                                                              
A la presentación, ya informal, pues la tienda se había abierto días atrás, acudió el director de esta cadena de slow shopping (compra con calma), Fernando Esteban, acompañado por la directora de Comunicación y Marketing Rosa Barragán y la mágager Ana Fortuño. A ellos se les unió el maquillador oficial de la firma, Iván Prieto.

Una de las chicas que atendía al público nos explicó con detalle las diferentes líneas que ofrece la casa: relajantes, energizantes y refrescantes, y por supuesto, su línea "home".

Cava, refrescos, un delicioso zumo de limón "ecológico" (muchos de los productos del abundante y variado cátering lo eran: queso de cabra, calabacín...) y un regalito a la salida, para guardar un buen recuerdo de la ritual cita "pre-veraniega".