viernes, 16 de septiembre de 2011

San Mateo en Oviedo, la fiesta del Perdón


La inspiración de San Mateo. Caravaggio.                                                                      
                                                                         
San Mateo, apóstol de Cristo y evangelista, representado en el Tetramorfos como el hombre alado, como el ángel. Es el cronista de la vida de Cristo, nos da a conocer toda su genealogía.
San Mateo es, en estos días de septiembre, el patrón de las fiestas de varias ciudades de España, entre ellas, Valladolid y Oviedo.
No sé si mucha gente sabrá que realmente, las fiestas de Oviedo ubicaron su calendario oficial en torno a la festividad de la Santa Cruz, el 14 de septiembre.

Esa era la fecha en la que los peregrinos se acercaban a Oviedo, ciudad donde se inició el Camino de Santiago por parte del rey Alfonso II, para venerar las reliquias que se albergaban en el interior del Arca Santa, entre ellas, el Santo Sudario, fragmentos del Lignum Crucis, etc...
Jubileo de la Santa Cruz o Perdonanza (perdón de los pecados), peregrinos, Camino de Santiago...de todo ello se está hablando y se hablará estos días en nuestra ciudad.

Como este blog no pretende ser una catequésis internáutica, ni mucho menos, tanto por mi humilde conocimiento de la temática, como por el objeto en sí del blog, simplemente deseaba explicar, o recordar a quiénes me leen, el motivo real de las fiestas de la capital del Principado de Asturias.

Hoy (y es raro que escriba con fecha concreta) se inician las fiestas de San Mateo.
Lo hacen con cinco días de retraso respecto a los calendarios de años pasados. La crisis obliga a reducir gastos, y por tanto, días.
Seguro que la Sancta Ovetensis, la Catedral, y su titular, El Salvador,  respirarán aliviados...
¡Son menos decibelios que soportar, vibrando contra sus delicadas tallas y vetustos sillares!

También hoy viernes 16 y organizado por la Asociación Astur-Leonesa de Amigos del Camino de Santiago y diversos patrocinadores como, por ejemplo: el Ayuntamiento de Oviedo, el Principado de Asturias, la Universidad de Oviedo, Xacobeo Galicia, etc, comienza, igualmente, el 1º Encuentro Nadional en el Camino del Salvador, con el argumento principal: "El Jubileo de la Santa Cruz".


(En la foto, y tras la presentación a la prensa de dichas jornadas, representantes de la Asociación, como el secretario Juan López,  el presidente, José Luis Galán, el concejal de Turismo José Manuel Pando, el presidente de la Asociación de Amigos de la Catedral José María Casielles y el vicepresidente de la Asociación, Antonio Crespo)                                                                  
                                                                                
Tendrá como ubicaciones el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo y el Real Santuario de Covadonga.

Habrá, en estos dos días: viernes y sábado, exposiciones filatélicas, encuentros de las diversas asociaciones del Camino de Santiago en España, interesantes mesas redondas, lectura del Acta de adhesión de la Asociación Astur-Leonesa a la candidatura del Camino del Norte a Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO 2012 (tema del que ya he hablado en este blog) y visita al Santuario de Covadonga con misa, y otra serie de actos como los que se celebrarán el domingo 18 visitando Santiago de la Manjoya, con peregrinación hacia la Catedral de Oviedo, misa solemne del Jubileo de la Santa Cruz en la Catedral y almuerzo de despedida.

Como coordinador de estas tres jornadas, Juan Ramón González, y para más concreción: http://www.caminodesantiagoastur.com/

Sigo estos temas como historiadora del Arte, guía de Turismo, periodista y espectadora de tradiciones religioso-artísticas que pienso debemos transmitir como parte de nuestro legado cultural, con la mayor fidelidad, viviéndolas en carne propia.

                                                                            
Por eso y, lo confieso, después de varios años sin asistir, me acerqué el pasado miércoles 14 a la celebración de la misa de las 6.30 en la Catedral, en la que se mostraría el Santo Sudario para así bendecir a los fieles asistentes, y con lo que comenzaría ese período de tiempo conocido como el Jubileo de la Santa Cruz.

Naves central y laterales, incluso las de los transeptos, abarrotadas.
Mujeres en primera fila exhibían en sus cabezas unos velos blancos.
Las religiosas de la orden Lumen Dei, siempre presentes como colaboradoras habituales en las tareas de la Catedral.
Gente mayor, niños, personas de mediana edad, todos reunidos para cumplir los requisitos y ganar así el perdón pleno de sus pecados: visita a  la Santa Basílica, confesión, comunión, oración por las intenciones del Papa y rezo del Credo y del Padrenuestro.

Yo estaba situada en la segunda fila de las sillas que el cabildo había dispuesto en el transepto sur, ante la capilla-panteón del Rey Casto.

El Altar Mayor, resplandeciente, con el maravilloso Retablo iluminado.
Las 23 escenas del mismo, realzadas por sus doseletes y molduras doradas que refulgían por los halógenos que daban luz al espectacular "tapiz" gótico, sucesión, de izquierda a derecha y, de abajo a arriba, de todas las escenas de la vida de Cristo.

En el centro del altar, presidiendo la Eucaristía, el precioso Cristo de Nicodemo (S XII), de plata, marfil y piedras preciosas, realizado con estos materiales donados por el rey Alfonso VI con motivo de su visita para abrir el Arca Santa. En la parte baja de la pieza, una pequeña cavidad-relicario que alberga un fragmento del Lignum Crucis.

El Cristo de Nicodemo fue traído por las manos amorosas del canónigo y director del canto en la misa, José Luis González.

Oficiando la misa, el párroco de San Pablo de La Argañosa, Pedro Riera.
Ejerciendo como turiferario (el que lleva el incensario) José Antonio Marcos.
Concelebrando y como invitados todos los años, varios párrocos de la diócesis de Oviedo como el de San Francisco de Asís, Fernando Llenín, el de Santa Eulalia de Colloto, José Manuel Pidal, entre otros.
Interpretando diversas piezas, al órgano, Fernando Blanco.

Todos con la casulla roja, como señal de pasión y martirio (sangre) en la Cruz.

En la asistencia a la eucaristía, los intachables sacristanes Fran y José Luis, ayudados por los pequeños acólitos o monaguillos Yago y Luis, hijos de mi ex colaborador radiofónico y bloguero Alberto Secades, hombre piadoso donde los haya, cofrade del Silencio y la Santa Cruz.

Al finalizar la misa, se produce el momento más emocionante.
Confieso que, aunque no soy demasiado creyente, he sido educada en la fe católica y hay manifestaciones de fe y puestas en escena que aún me hacen estremecer.

Sentada como estaba en el brazo norte del transepto, divisaba perfectamente el balcón de la Cámara Santa por donde el deán Benito Gallego, en una lejana y perfecta composición triangular, con todos los revestimientos propios de su condición, deambulaba en busca de la santa reliquia.

Habitualmente, esta bendición la otorga el arzobispo de Oviedo, en esta ocasión, Jesús Sanz se hallaba en peregrinación por Tierra Santa.

Fue ver la lejana imagen del deán, portando el Santo Sudario en sus manos y emocionarme. Ya véis.

                                                                              
Su bajada se produjo por la antigua escalera de los peregrinos que raramente se abre al público y, en ese momento, todo el mundo se arrodilló y el director de los cánticos entonó el conocido "Oh Cruz, tú reinarás!"
Los gráficos de prensa sacaban fotos, y algunas personas, prudentemente, también.

                                                                          
El Santo Sudario, que mide 83x53cms venía cubierto por un terciopelo rojo, bordado y con dos cintas rojas que sujetaban los canónigos Manuel A. Acebal y José Luis Ballines.

                                                                                
Me llamó la atención la manera tan sencilla y natural con la que Benito Gallego, que pertenece a la Orden Sacerdotal Santa Cruz (Opus Dei), portaba el lienzo, enmarcado en una moldura de bronce, a modo de lujosa bandeja, con dos asas en los lados más largos, para poder sujetarlo.
Quedaba claro que, el deán, oculto tras el marco del Sudario, otorgaba así el máximo protagonismo a la santa reliquia.

                                                                            
También me apenó, ciertamente, la escasa protección que un delicado y vulnerable lienzo del siglo I, manchado de sangre y fluídos humanos, según afirma la tradición, del propio Cristo tras su martirio en la Cruz, sufre a la exposición de miradas y flashes que querían inmortalizar el sagrado y espectacular momento de la bendición.
Menos mal que sólo se saca unos pocos días al año.

Me consta que se está estudiando una fórmula para protegerle en una cámara especial que le aísle completamente de toda agresión externa.
No estaría mal que alguna entidad patrocinadora (como se hizo con la restauración del Retablo por parte de HC) abonara el coste de este sietema tan sofisticado como necesario para la reliquia más valiosa, no sólo de Oviedo, sino también de toda Asturias y de toda España.

Lo ideal sería que el Santo Sudario se pudiera exhibir todo el año, con lo que eso reportaría, en cuanto a devoción y curiosidad cultural y turística se refiere.

La bendición con el Santo Sudario se repetirá el próximo 21 de septiembre, en el gran día de San Mateo y más adelante, en el Viernes Santo.

Tanto si eres creyente, como si no, es algo que, aunque sea por curiosidad cultural, o histórica de la ciudad de Oviedo, seas de aquí o de fuera, te recomiendo como experiencia vital, de todo corazón.
 

                                                                               
                                                                            








lunes, 12 de septiembre de 2011

Motos Goldwing, poderío sobre ruedas

                                                                                                                                                                                                                                        
   San Mateo ya circula por la ciudad de Oviedo.
El sábado pasado lo hacía por la Plaza de la Constitución, comprobando y sorprendiéndose, seguro, con los curiosos sonidos que emiten y las luces que destellan esas paquidérmicas motos que son las Goldwing.
Recalantes en esta ocasión en la capital,  por el empeño de los componentes de la Asociación Goldwing España.
Nuestra ciudad ha sido otro de los puntos elegidos de nuestro país que visitaron los miembros de esta asociación en sus habituales y mensuales excursiones por todo el territorio nacional, y que, conducidas diestramente por sus propietrarios, aparcaron frente al Consistorio procedentes del Oriente de Asturias donde sus conductores y acompañantes ("paquete" en la jerga motera) bajaron el Sella en canoa, bien de mañana, y ya en el almuerzo, se dejaron conquistar por nuestra contundente fabada para reponer fuerzas y combustible humano.


                                                                          
   Parte de los 180 miembros de la Asociación Goldwing España (unas 67 personas para unas 37 motos)
dejaban alucinados, tanto a los jóvenes que deambulaban por la zona, como a los más veteranos del lugar, por la exhibición de sus motos que, con su simple presencia, ofrecieron en la Plaza del Ayuntamiento, y por el despliegue de diversos sonidos utilizados como claxon (sirenas policía, bomberos...), luces de neón en azules, rojos, y demás tuneos, ya en la retirada nocturna, rumbo al hotel.

                                                                           
   Las espectaculares Goldwing europeas que pudimos admirar en la explanada de la iglesia de San Isidoro el Real pesan, al salir de fábrica, unos 430 kilos, (posteriormente, con todo lo que sus propietarios les añaden: cromados, parrillas, emisoras, quedan en unos 500 kilos).
Cuestan unos 36.000 euros y, como un coche, ya que tienen un motor de gasolina, de entre 1.500 y 1.800 cc, requieren un seguro a todo riesgo de unos 1.000€.
En cuanto a velocidad, pueden llegar a alcanzar los 220 kms/h (aunque ellos me juraron no haber pasado de 120) y están dotadas, además, de calefacción en asiento del conductor (en puños y pies) y pasajero (asientos), marcha atrás (fundamental en este tipo de vehículo), GPS de serie, emisora y MP3.

   Entre las que se exhibieron en Oviedo, había dos denominadas triker (por tener tres ruedas, una delante y dos detrás) que eran pilotadas por chicas. Este tipo de moto de tres ruedas se conduce con carnet de coche, el resto, con el A, el de moto.

  Las he visto en toda la gama cromática que despliegan: antracitas, granates, blancas, negras, decoradas con dibujos, e incluso una amarilla.


                                                                                   
   Procedentes de toda España: Huelva, Murcia, Bilbao, Navarra, Suiza, Aragón, etc, sus orgullosos propietarios, representados por José María Baláñá (presidente nacional) y el ovetense Sergio Morán (presidente regional y organizador del encuentro) fueron recibidos por el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Oviedo, José Manuel Pando y por el jefe de Sección de Turismo y Congresos Eugenio Corpas con quiénes se intercambiaron placas y agradecimientos.
Los unos por ser recibidos en la ciudad de Oviedo, los otros por acudir a la capital del Principado con el despliegue de belleza y poderío que ofrecen estos peculiares vehículos.


                                                                           
 Tras la bienvenida por parte de los representantes municipales, un paseo por el Oviedo Antiguo y al hotel, a curar alguna afonía, como la de la simpática Montse Gómez, esposa de Sergio, contraída por la alegría que da compartir esas vivencias moteras, realzando, imagino, el momento, con nuestra asturianísima sidra, que abre y castiga, (si se abusa y se canta a pleno pulmón) nuestras preciosas gargantas.

   Siempre está bien que las ciudades se tiñan de alegría, color y demostraciones de aficiones sanas, recibiendo la visita de asociaciones y grupos culturales que aporten argumentos novedosos e interesantes, y también que podamos conocer a esas gentes que se dedican, como ellos, a recorrer España sobre esos lujosos caballos de metal de esa aristocrática raza de motos, la Goldwing.