viernes, 1 de julio de 2011

Adiós a Ramón Quesada y una buena noticia para la Cámara Santa de Oviedo

Ayer me he enterado de varias cosas, de entre las que destaco dos: una ilusionante y otra menos alegre.
Comenzaré por ésta, ya que es una despedida y se merece el primer lugar en mi crónica de hoy: la muerte de Ramón Quesada, profesor, militante socialista y, en mi época del paso de niña a adolescente, monitor de tiempo libre.

                                                                          
A Ramón Quesada le conocí en plena pre-adolescencia cuando, junto con mis amigas Bea e Irma, pasábamos las tardes de los sábados de otoño e invierno de aquellos años, en el Oviedo soso y lluvioso que era para unas niñas como nosotras, en los locales parroquiales de San Juan el Real de la Calle Fray Ceferino.
Ramón era monitor del Junior de la Parroquia de San Juan el Real.
No fue el nuestro, ya que de nosotros se encargó, primero Montse, y luego Ismael, que regenta, junto con su esposa, desde hace casi tres décadas el exitoso restaurante Archimboldo, en el tranquilo barrio ovetense de El Cristo.

Ramón Quesada era, dirigidos por el padre Álvaro Iglesias, uno de los monitores más serios y respetados (todos lo eran, pero él más), quizás por ese cierto distanciamiento y esa carga de responsabilidad que conllevaba hacerse cargo de la formación y ya en la temporada de primavera y verano, de las excursiones a las que muchos nos apuntábamos.

Responsabilidad y seguridad en sus directrices para con los chicos y chicas, y según conocen quienes ahora le despiden, también en su vida laboral, como profesor y como militante socialista.

Quisiera desde aquí enviarle mi sentimiento más sincero de apenamiento, a su hermano Eduardo Quesada, presidente del Rotary Club de Oviedo y gerente de la Óptica Quesada, con quién estuve hace casi un año, realizando una de mis crónicas sociales, La Lupa, y también, cómo no a su viuda Marisa, a quién no conozco, y al resto de su familia.

Se que el funeral en "su parroquia" de San Juan, va a ser un acto sincero de dolor y de despedida a su amigo del alma, por parte de su otra familia, la de la iglesia de San Juan.
A un ser entero, demasiado joven para la despedida eterna, a sus tan sólo 51 años.
Hasta siempre, respetado monitor.


Con un acento cultural (a Ramón le habría encantado) y esperanzador, también ayer conocí otra noticia, avanzada en conversación informal, entre cuadernos, lápices y centímetros, pertenecientes al profesional protagonista de la misma, cuyo nombre me váis a permitir que mantenga por el momento en el anonimato, y servidora, como Guía Oficial que soy de la Catedral de Oviedo.

Parece ser que ciertas zonas (externas e internas) de la Cámara Santa gozarán de unos merecidos cuidados, pequeñas restauraciones, que harán que nuestros visitantes, y nosotros mismos como guías, disfrutemos aún más si cabe, explicando a quiénes se acercan hasta la Sancta Ovetensis, ya con el lustre y el esplendor que se merece el Apostolado (casi contemporáneo del del Maestro Mateo en Compostela) y otras partes de la misma las Sagradas excusas por las que, peregrinos de todo el mundo, llegan hasta Oviedo, tomando el Camino acertado: el del comienzo, iniciado por el Rey Alfonso II el Casto y que llegó hasta el lugar que hoy todo el mundo celebra: la Catedral de Santiago de Compostela.
                                                                            

                                                                                 
                                                                              
Pero no os olvidéis nunca de que: "Quién va a Santiago y no visita El Salvador, visita al criado, y no al señor".
                                                                               

domingo, 26 de junio de 2011

Fin de curso en la Alianza Francesa: retour à l'école

                                                                                
Es época de despedidas.
De fines de curso. De fin de período laboral (para los que tengan un trabajo en el que se incluyan las preceptivas vacaciones de verano). De fin de mandato político. De fin de etapa escolar para el paso, o no, a la Universidad u otros estudios o actividades...

Hay varios tipos de despedidas, de "adioses", de "hasta prontos", de hasta el año que viene...

No sé porqué, o sí, en todos estos encuentros académicos, laborales, políticos, siempre se entregan premios.

He asistido a uno de ellos que me afecta directamente.

La Alianza Francesa despide el curso oficial, aunque en verano se sigue impartiendo clases a los que desean utilizar su tiempo libre perfeccionando la lengua de Francia.

Annette Maxime, la reciente y encantadora directora de la Alianza en Oviedo, es una inquieta intelectual. Como muchos franceses.

A lo largo de los meses que lleva al frente de la Alianza, ha preparado y prepara, numerosas exposiciones, encuentros culturales y eventos que reúnen a alumnos adultos, jóvenes e infantiles y simpatizantes, en las emblemáticas instalaciones de la Calle Santa Cruz de la ciudad.

La excusa para despedir el curso académico, ha sido, en esta ocasión, musical.
La Chorale de l'Alliance Française d'Oviedo, compuesta por personas aficionadas al canto, de la institución, o no, como Isabel A.Asensio, Concha de la Hoz, Isabel de la Lastra, Maunel del Campo Cabezas de Herrera, Esperanza Fernández, Mariano Hebrero, Delia Losa, Ruperto Artime, María José S. Puente, María José Varela, la profesora Sandrine Toulouse y la propia Annette Maxime, bajo la dirección de Lydia Alea Fernández, interpretaron para un cercano auditorio, bellísimas canciones pertenecientes al cancionero francés de siglos pretéritos, como: Mon mari va a la taverne, Une jeune fillette, Tourdion, Jamaica Farewell, À la Saint Médard y Vois sur ton chemin (B.S.O. Los Chicos del Coro), con algún bis incluido.

                                                                          
Familias completas de padres y madres ex alumnos de la Alianza, algún miembro fundador, como Frank Menéndez, cargos de la institución como José María Fernández Cardo, secretario general, Gerardo Rabanal, tesorero; profesores (casi todos) como la dedicada y adorable Sabrina Clemente y otros amigos de la Alianza, como Luis Cruz, o el escritor Moisés Mori, que no se quisieron perder la exhibición de polifonía que, tras ensayos semanales de hora y media, durante todo el curso, hicieron que todos aplaudiéramos con ganas y les felicitáramos sinceramente.

                                                                                 
Tras las interpretaciones vocales, unos premios para los niños-as alumnos-as que habían participado en un concurso sobre una sinopsis cinematográfica.
Un paraguas como obsequio para la directora del coro, e intercambio de piropos por parte de Annette: "Nosotros hemos mejorado nuestro canto y ella (Lydia) su nivel de francés".

Aguardando, sobre unas mesas, el picnic aportado por los asistentes.
Vino de origenes variados: Lugo, Somontano, tortillas, pizzas caseras, frutas, quesos, empanadas y dulces como arroz con leche, bizcochos y pasteles caseros.
Una típica fiesta de despedida académica, de las de antes: con música coral, pinchos y bebida para todas las edades, recuerdos y anécdotas y ánimos relajados.
                                                                                
                                                                            
Fue lo que se podría llamar: "una véritable célébration de fin d'année".