viernes, 15 de abril de 2011

Redes: espectáculo natural de lujo, calma y madera

                                                                    
Extendiéndose por los concejos de Caso y Sobrescobio, en la Comarca del Valle del Nalón se extiende el Parque Natural de Redes, declarado así ya en 1996 y Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2001.
Hace poco me he dado una vuelta por allí y os aseguro que la visita es imprescincible para continuar la historia de amor que muchos tenemos con Asturias.
Los amplios valles de la comarca, se ven bendecidos con la presencia del sol y cuando se llega a la zona del Parque Natural, una tiene la sensación de que la tierra, los ríos y las montañas se funden con el cielo en un abrazo sin fin.
                                    
                                                                       
Fui en un día de semana, cuando mejor se ven las cosas, aunque por otro lado, hay equipamientos, como el Museo de la Madera que me he perdido, pero sí que hemos estado en el Centro de Interpretación del Parque y también he podido disfrutar de la visita al Taller de la Madera, y de una estupenda explicación "en petit comité" y nunca mejor dicho porque me hallaba rodeada por tres franceses, por el artesano Manuel Fernández, heredero del taller de Luis Testón, fallecido el año pasado.

                                                                      
En esa diminuta casita de Pendones, en Caso, convertida en centro de fabricación de madreñas, Manuel explica con sabiduría y entusiasmo a los visitantes todos los pasos para realizar unas madreñas y enseña los instrumentos que se utilizan para tallar las piezas, o rollas de haya o castaño: el tronzón, el hacha, la azuela, la taladradera, la gubia talonera, los legres, el raspón, el cepillo para sacar la beta y el sayón para realizar el dibujo.
 



                                                                       
A mí me ha parecido muy interesante, sobre todo porque Manuel lo cuenta muy bien: conciso y claro.
Al salir, la voluntad, que bien se la merece.

Para comer, a menos de doscientos metros, el Bar Juanín, un auténtico bar-tienda regentado por Juan, hijo de emigrantes a Cuba, y atendido en la cocina por su hijo Juan y, eventualmente por su hija Mercedes.
Aunque yo sólo metí la cuchara una vez, las fabes con jabalí estaban de chuparse los dedos, ya que según Mercedes, su hermano lava muy bien la carne del jabalí y así no le queda ese gusto tan fuerte.
Tampoco estaba nada mal el picadillo de venado: suave y frito con aceite de oliva.
Tras la contundencia del menú y el sol que desplegaba toda su energía desde el cénit, se imponía un paseo por cualquiera de los pueblecitos de la zona.

Una de las cosas que me llamó más la atención es la cantidad de madera que se apila a la puerta de las casas, cortada para las chimeneas y cocinas de leña. Y es que, ya se sabe, en Redes, la madera, reina "naturalmente".

                                                                                 
Por último, para despedirnos de la zona, nos detuvimos en Reciegos, un complejo hotelero de agroturismo que lleva divinamente la agradabilísima Marigel Álvarez, también hija de emigrantes, en este caso alemanes, que disfruta su vida, desde hace más de 30 años, en esta preciosa zona de Asturias en compañía de su marido y sus hijos, cuando éstos van a visitarles.



                                                                           
Un primoroso hotel, soleado y como rodeado de un paréntesis invisible respecto del mundo y una impecable quesería en la que se elabora el poderoso queso casín, aparte de otras confituras y delicias, constituyen su modo de vida y su vida en sí.

Luminoso, silencioso y confortable, el hotel está ubicado enfrente de la Peña l'Osu y desde sus privilegiados balcones se pueden contemplar bellos duelos entre las aves rapaces, o bajando por los caminos o bebiendo en el río, a los jabalíes y a los venados, los otros moradores de este paraíso tan cercano.

                                                                           


                                                                              

martes, 12 de abril de 2011

Premios Dionisio de la Huerta a palistas remadores en diversos tipos de corrientes

Formo parte desde los inicios, con gran honor y satisfacción, de los premios creados por el empresario asturiano Franco Rodríguez, afincado desde hace años en Barcelona y propietario de un estupendo restaurante, La Pomarada, que regenta junto con su esposa, la sólida Rosa Roselló, y al que tuve el gusto de estar invitada hace un par de años con motivo de la presentación de una de sus iniciativas solidarias.
Franco es un señor con una larga y fecunda trayectoria empresarial y que le pone a todo lo que emprende, un tenaz entusiasmo cargado de una sencilla elegancia natural. Es un tipo fetén.

                                                                            
Los Premios Dionisio de la Huerta nacieron hace ya cuatro años y reconocen, en las categorías de Cultura, Sociedad y Deporte a afamados profesionales y personalidades asturianas que, por uno u otro motivo, se lo merecen.
Son unos premios ya asentados, que están sobreviviendo con mucha dignidad a la terrible crisis económica que está sufriendo nuestra región y nuestro país.

Este año, el almuerzo para resolver dichos premios se llevó a cabo, como es habitual, en el Real Club de Tenis. Estuvimos estupendamente atendidos en un comedor para nosotros solos, con estupendas viandas a la carta.

El empresario cuenta con otros dos jurados en Madrid y Barcelona, con los que complementa el fallo del Premio anual.
En esta ocasión nos reunimos en Oviedo nueve personas.
No pudieron acercarse al Club, Verónica, sobrina del creador del Descenso Internacional del Sella, Dionisio de la Huerta, el árbitro internacional Manuel Díaz Vega y el ex rector Juan Vázquez.

No podía faltar el presidente del jurado y ex rector,Teodoro López Cuesta quién, a pesar de un leve catarro se mantuvo durante toda la comida de excelente humor y no dejó de ironizar con algunos de los comentarios del presidente de la Federación asturiana de Tenis Manolo Galé, otro de los presentes, a dieta estricta en su severa diabetes, tras sufrir un problema de salud.

                                                                           
Aunque yo no había coincidido nunca con ellos en el jurado, pero sí en mi vida profesional como peridodista radiofónica, este año compartí mesa y mantel con el juez y ex vocal del CGPJ Agustín Azparren y con el ex concejal socialista Avelino Martínez.

                                                                          
También acudieron al almuerzo el que fuera presidente del Grupo Covadonga, ex nadador y gran sportinguista, el parlanchín Janel Cuesta; mi ex colaborador en la radio, el psicoesteta, hábil y "torero de salón", Ramiro Fernández, aguantando (¿porqué?) con su habitual estoicismo las embestidas de la, según algunos que le veneran y siguen, "vaca sagrada" de los entresijos locales y regionales, Luis José Ávila, perejil, ajo y aceite de todas las salsas de los jurados de muchos de los premios que se otorgan en Asturias que, en ocasiones consigue encumbrar a sus preferencias y querencias en dichos premios, algo que ayer no se pudo ser, cuando propuso, no sé bien si en serio, o en broma, con el uso de esa resbaladiza retranca que utiliza en su oratoria, entre otros, para el Premio Social a los empresarios Pepe Cosmen y Alberto Lago, al constructor Marcelino Fernández Verdes (ACS) empresa presidida por Florentino Pérez, quién acudió hace unos meses a Oviedo para arropar a Verdes cuando fue nombrado Hijo de Oviedo; al secretario de Estado de Economía José Manuel Campa, o al presidente de Cajasturias Manuel Menéndez.
Aunque lo tenía sentado a mi diestra, con el colega Ávila, nunca se sabe. Todo depende.

                                                                
Finalmente y tras dos horas de almuerzo en el que se habló sobre todo de fútbol, algo de política regional y local (pasando muy por encima), un poco de política nacional y, obviamente, de los premios, se llegó al momento del fallo del Jurado.
Amparado y rubricado por el impulsor y promotor de los premios, Franco Rodríguez, se decició que los premiados para esta edición 2011 son:

En la categoría de Cultura: al académico maliayo de la R.A.E. Víctor García de la Concha.
En la categoría Social: al sacerdote y prefecto apostólico de Battambang, Kike Figaredo
En la categoría Deportes, a los tres jugadores asturianos en la Selección Española que consiguieron el triunfo de la Roja en el Mundial: Dani Villa, Mata y Cazorla, y cómo no, al médico de la Selección, el avilesino Óscar Celada.
Y como excepción y por la celebración de los 75 años que ha cumplido, al Comité Organizador del Descenso del Sella, presidida por Emilio Llamedo.

Los galardones se entregarán, a los futbolistas, y debido a su calendario de trabajo, en junio, y al resto, en el mes de agosto, cuando ya casi todo el mundo (los que han podido) hayan vuelto de sus vacaciones.
Salvo imprevistos, tendréis cumplida cuenta de todo. De momento, la vida sigue.