viernes, 18 de febrero de 2011

Luis Liz Marzán: Premio DuPont a la transmisión óptica

                       
                                              Foto: Armando Álvarez

Veinte años del Premio DuPont. Hotel de la Reconquista el pasado 8 de febrero. Todo el equipo directivo de DuPont Europa y cuarenta profesionales llegados de EEUU, capitaneados por Thomas Connelly, vicepresidente mundial de Ciencia e Innovación de la empresa, para celebrar este aniversario. Casi trescientos invitados acomodándose en las sillas colocadas en la Capilla y en la tribuna superior de la misma. La fluidez y el desarrollo compacto del acto, rubrica la experiencia y calidad de la empresa celebrante. En la puerta, el director general de DuPont ibérica, Enrique Macián recibía relajadamente a los invitados. Un abrazo sentido con el primer director general de DuPont, Germán Lastra, quién introdujo a Macián en la región. Madrugador el presidente del jurado, Santiago Grisolía y su esposa Frances Thomson, siempre muy elegante, esta vez de negro. Va llegando también, habitual en la cita anual, la esposa de Mario Soares, María Barroso y su nieta Inés (DuPont premia a científicos de España y Portugal y comparte sede con este país). En una  piña, la Guardia Civil, muy vinculados a DuPont: el coronel José Feliz Cadenas, los tenientes coroneles Juan Bautista Martínez-Raposo y Eduardo M. Viqueira, el teniente del subsector de Tráfico, Javier L. Alegre y el comandante Alberto Aguilera, junto con Carlos Colubi director del Área de Trabajo de la Delegación de Gobierno.
Encantadores y muy sonrientes, imperturbables siempre ante el acontecer de las cosas, el presidente de la Real Academia de Medicina de Asturias, Manuel Álvarez-Uría y su mujer Pilar Tejero; investigadores como el vicerrector Santiago G. Granda; la directora de la Fundación Príncipe de Asturias Teresa Sanjurjo y otros invitados como el ecologista Carlos Lastra, presidente de ANA y hermano del impulsor de DuPont en la región, como he comentado, Germán Lastra; Antonio Landeta, el rotario Juan Pérez Zaldívar, y varias profesionales como Carmen Alonso y Rosa Paredes (BITIA) y Begoña Busto de Grupo ISASTUR, entre otros. En la primera fila, la esposa del premiado de esta edición, el catedrático de Química Física de la Universidad de Vigo, el joven científico Luis Liz Marzán, Charo Basteiro y sus hijos, Sofía y Pedro, acompañados de la mujer de Macián Mª Dolores Castello.
En los primeros asientos, varios de los premiados “los mejores bioquímicos de España” como afirmó Macián: Carlos López Otín, Carlos Martínez, Rosa Menéndez, Andrés Maldonado, o José Joaquín Barluenga. Presidiendo la ceremonia, ante todo el público que abarrotaba el precioso recinto octogonal, amén de Grisolía y Macián, el secretario de Estado de Investigación Felipe Petriz, el consejero de Educación Herminio Sastre, el rector Vicente Gotor y la secretaria del Jurado, presidenta de FYCIT y maravillosa glosadora de premiados, Ángeles Álvarez. La necesidad de producir más alimentos y más energía como reivindicaciones iniciales, se mezclaron con la historia de la Copa de Licurgo, hecha con plasmones coloides, que transforman la luz a su paso por la superficie y hacen que, en vez de una copa, veamos dos.
Por otros veinte años más de mágicas leyendas y secretos humanos que se hacen realidad y que, además, son reconocidos internacionalmente por sus decisivas aportaciones a la Humanidad.

jueves, 17 de febrero de 2011

Las manos que mecen las ollas

Siete años ya de premios que lleva celebrando el Colegio de Críticos Gastronómicos de Asturias y cada año con más afluencia de asistentes, al menos es lo que me había parecido a mí en esta edición, pero todo el mundo me aseguró que siempre tenían la misma, casi multitudinaria.
En esta ocasión se contaba, como en todas, con la masiva presencia de hosteleros que este año de leyes antitabaco, previamente habían acudido a la asamblea en el Auditorio Príncipe, por aquello de acordar si se ponían en huelga, o no, debido a las consecuencias de esta nueva, y para ellos, perjudicial Ley AntiTabaco. Nada de ello parecía afectar a la habitual presentadora Marta Arenas, familia de los patrocinadores, el emporio García Rodríguez Hermanos, que decidió, como doctora en Derecho que ya es, (guapa y lista) colegiarse en Gijón y ejercer allí como procuradora, alejándose, salvo familiares excepciones, del ambiente mediático (¿hay?) y “trabajar mucho” como me aseguraba su esplendorosa madre, Carmen Carril, nuestra "Sofía Loren" ovetense, increíble señora en su talla 38, a pesar de sus hijos ya treintañeros y su imponente estatura.
Pero volviendo al tema, “este reducido grupo de veteranos, el quinteto de la suerte” como así les definió la consejera Mercedes Álvarez en su intervención, compuesto por Luis Bada, Eufrasio S. Martín, Francisco F. Vega, José Luis Vilabella y Eduardo Méndez Riestra, recibían a los asistentes en el Hotel Santo Domingo Husa, este año custodiado (¿porqué?) por dos guardias de seguridad.
Las categorías, las habituales: Restaurante Clásico, para El Panduku, recogiendo el galardón Víctor Paradelo, su propietario; Restaurante Innovador, este año premio desierto; Restaurante Heterodoxo, para Avant Garde, de Gijón, el gastrobar de Javier Loya, heredero de la saga Loya.
Otras categorías premiadas fueron: la de Sidrería, para Casa Ataúlfo, siendo su propietario Ataúlfo Blanco quién posó para las cámaras; la categoría Dulcería, cuyo reconocimiento se llevó la veterana confitería ovetense Rialto, recogiendo el más joven de la saga, Francisco Gayoso y, por último, la categoría Especial para La Casería San Juan del Obispo, en Tiñana, una recóndita destilería que produce un exquisito orujo, amén de una selecta sidra y cuyo premio fue recogido por José Mª Díaz.
El salón (como siempre con esa iluminación de interior cueviforme que impide que las fotos salgan bien, de hecho esta crónica no lleva imágenes) que sirve para acoger celebraciones y banquetes, estaba a rebosar.
En las primeras filas, el presidente de FADE y miembro destacado de GR Hermanos, Severino G. Vigón; también de la familia García Arenas y consejeros de la empresa, como patrocinadores: Manuel G. Arenas, consejero delegado, su hermana Ana, consejera como Benjamín García Rodríguez, así como los gerentes Miguel Canga y Marcelino Morán; otros representantes políticos: la gerente de la SRT Noelia Menéndez, la directora de Promoción Lingüística Consuelo Vega y su marido Antón García y el concejal Gerardo Antuña. Por parte de la patronal, el presidente de Hostelería de Asturias, José A. Almeida, y otros profesionales como José Mª Osoro, Frank Menéndez, Willy Pola, Amable Bedriñana, o Alfredo G. Quintana.
A pesar de crisis y leyes, aún hay hosteleros que saben demostrar, como afirmó Eufrasio Suárez, que “Asturias es una causa que vale la pena”. Desde luego. Más que pena, el gusto.

Víctimas y meritorios, en su justa memoria

Encuentros solemnes y calurosos abrazos entre los asistentes a la entrega, a principios de este mes de febrero, de las condecoraciones previstas en la Real Orden de Reconocimiento Civil a Víctimas del Terrorismo, y de las Encomiendas y Cruces de Mérito Civil otorgadas a guardias civiles y personal de las Administraciones Públicas en la Delegación de Gobierno de Asturias.
Como es habitual, el salón se quedó pequeño para acoger a tanta presencia, galardonados, familiares, representantes de las Fuerzas de Seguridad y políticos que se quisieron sumar al solemne, pero íntimo acto. “No queremos hablar” me responde la hermana Aurelio Salgueiro, que recibió, recogido por su también hermana Mª Esther, la Encomienda de la Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo, como víctima que fue cuando tenía quince años y padeció el atentado de ETA que acabó con la vida de su padre, cabo de la guardia civil, Aurelio Salgueiro, y del que quedó incapacitado permanentemente.
El de Aurelio, junto con el de Pedro Canal, policía nacional herido en el atentado de ETA en Madrid el 12 de julio de 2000 fueron dos de los nombres destacados, junto con los del teniente de la Guardia Civil Manuel P. Piteira, que recibió la Cruz de la Orden de Isabel la Católica, y la Cruz de Oficial de la Orden de Mérito Civil la recogieron los tenientes de la Guardia Civil y responsables del sector de Tráfico de Asturias, Francisco Javier L. Alegre y José Miguel Martínez y el guardia José Laureano D. Miyar, por su trabajo en los temporales de nieve del pasado 2010. Otros reconocimientos con la Encomienda del Orden del Mérito Civil fueron el actual Jefe de Servicio de Protección Civil del Ayuntamiento de Oviedo, José Manuel López, y con la Cruz de Oficial de la Orden del Mérito Civil, el responsable de la estación quitanieves de Pajares desde 1985, el veterano funcionario, Juan Manuel Santiago.
Os ofrezco, en las fotos de mi compañero fotógrafo Pablo Lorenzana, imágenes de los galardonados y entregantes.

                                                                                   
El acto fue presidido, como también lo fue el año pasado, por el director general de apoyo a Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, José Manuel R. Uribes y por el delegado Antonio Trevín.
En él formaron parte, en la entrega de los galardones, el jefe superior de Policía Baldomero Araújo, el coronel de la Guardia Civil José Feliz, el delegado de Defensa Baldomero Argüelles y el capitán de navío, Juan Manuel Beceiro.

                                                                            
Entre los asistentes: por el Gobierno del Principado: la consejera de la Presidencia Mª José Ramos, la procuradora general Mª Antonia F. Felgueroso, la diputada nacional Mariví Monteserín, el director de Seguridad Valentín Ruiz, los parlamentarios Fernando Goñi, Javier Sopeña y Óscar Cuetos, el concejal y parlamentario nacional Jaime Reinares, la presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo en Asturias, Mª Ángeles López, el presidente del Centro Asturiano Alfredo Canteli y su esposa Marta y el ex jefe Provincial de Tráfico Ignacio Campomanes, entre otros.
Y es que, cuando se trata de reconocer los méritos y la tarea bien hecha, nos gusta practicar las tres ideas-fuerza: Justicia, Memoria y Reparación.