sábado, 6 de noviembre de 2010

Antonio Parreño, compañero en el Curso de Corresponsal de Guerra 2007

Hace tres años realicé el Curso de Corresponsal de Guerra que ofrece el Ejército de Tierra todos los años a periodistas interesados en ello, o que ya cubren este tipo de información. Por mi ascendencia familiar militar, porque el tema me resulta muy cercano e interesante, y por ampliar mis conocimientos sobre esta apasionante y peligrosa faceta del periodismo, pude acceder al mismo y estuve cinco días en la Escuela de Guerra y en otros escenarios relacionados con el aprendizaje en autoprotección, dotaciones militares, primeros auxilios, prácticas de conducción en todoterrenos, y otras muchas tareas propias de los militares en los escenarios de guerra y que en un momento dado, también podrían ser de los periodistas destacados en la zona. Compartí esas inolvidables jornadas con una serie de periodistas llegados de toda España y de diversos medios de comunicación.
Uno de ellos era Antonio Parreño. Hoy noticia por el ataque brutal sufrido en el tribunal de Ain Sbaa (Casablanca) en un juicio a unos activistas saharauis. Parreño ofrecía su crónica al día siguiente del hecho, con la ceja rota y una expresión entre rabia y cierta tristeza. Junto a él, padecieron también la agresión el corresponsal de la SER Eduardo Marín. Antonio y yo compartimos aula, paisaje toledano, acorazados, comidas de cuartel, conversaciones con los mandos, cansancio, autobús, la sensación de calor con el traje de protección química, un casco de casi un kilo durante horas, conducción por parajes insospechados, y todo lo que conlleva la apasionante aventura de este completísimo curso impartido en la Escuela de Guerra en Madrid.
Antonio Parreño realizó el curso junto con su compañero de Sonido en TVE, Andrés Rojano, también entrañable y con el cámara de TVE Miguel de la Fuente.
Me encanta ver sus nombres en las noticias de TVE. En Haití, donde Parreño ya demostró su aplomo y clase periodística, que ya apuntaba maneras en 2007, y ahora en Marruecos.
Era un joven periodista, compañero discreto, trabajador y personalmente, muy elegante.
Ahora que es protagonista de esta desdichada noticia, de la que en la Escuela de Guerra nos habían advertido (junto con otros muchos peligros que acechan al corresponsal de guerra), me siento muy orgullosa de haberle conocido y le envío, desde este rincón de la red, mi apoyo y mi simpatía.
En la foto, en un descanso de la intensa actividad diaria: Antonio Parreño, la autora del blog, la periodista Marisa Salgado, Andrés Rojano y Miguel Ángel de la Fuente.

                                                                       

jueves, 4 de noviembre de 2010

Ovidio Parades, un escritor y una persona muy familiar

En los varios años que llevo realizando la crónica cultural-empresarial-social...La Lupa, en La Voz de Asturias, he conocido a muchísima gente. Generalmente, por la premura del tiempo, por las prisas, por el hecho de que hay que escribirlo pronto, y mil impedimentos más, no suelo profundizar en la relación con las personas a las que me dirijo, o con las que hablo para realizar bien mi sección. Algunas se evaporan, como cuando abres la tapa de una cacerola con agua hirviendo, otras permanecen en mi memoria ya para siempre, y en algunos casos debo ser yo la que se queda sedimentada en sus bagajes y son ellos o ellas las que me rescatan y me sacan a la luz. Este es el caso del escritor Ovidio Parades. Nos conocimos hace algún año que otro. La editorial Trabe, para la que él trabaja, dirigiendo la librería, presentaba un libro. Yo acudí. ¿Fue entonces, Ovidio, cuando nos conocimos? ¿Fue cuando conocí a Íñigo? A quién sí que tengo claro haber conocido es a Esther Prieto, siempre ahí, trabajando. Y cómo no, al carismático y plástico director de la editorial,  Inaciu Iglesias, poderoso Inaciu, verdad? Me había invitado a formar parte del jurado del Concurso de Escaparates de este año, pero la intensa actividad de los Premios Príncipe de Asturias me impidió (con pena) participar de su amable invitación. Espero que se siga acordando de mí para otras ediciones. Hace unos días, Ovidio presentó su libro "El extraño viaje" título que también da nombre a su blog. En un principio iba a ser en un salón del Ayuntamiento, pero seguro que, a juzgar por la cantidad de gente que acudió, hubo de cambiar el sitio de presentación a la Plaza de Trascorrales.
Ovidio y yo nos llevamos algunos añetes. Los justos para ser de distinta generación, pero hay muchas cosas que compartimos cronológicamente. No hablaré del libro porque os recomiendo que lo compréis y lo leáis en cualquier momento. Es una compilación de vivencias, recuerdos, sentimientos, alguna tristeza (pocas) y mucha luz (la que él emana) en un paraíso algodonoso que se deja leer en cualquiera de estas tardes otoño-invernales que se nos avecina. Con chimenea o no, con gata o no, con pareja o no, como estéis, antes de dormir, como ejercicio de relajación neuronal, después de comer, como digestivo...yo qué sé!
Ovidio, lo que te dije en mi crónica La Lupa de La Voz de Asturias....¿Cómo he podido sobrevivir tanto tiempo sin haberte tratado con más cercanía?
Os ofrezco algunas fotos del evento. Familia, amigos... Nunca Trascorrales albergó tanta simpatía y cariño hacia un personaje que, como él, esa tarde, nos abría, una vez más, su corazón de viajero.

                                          Público asistente, variado y numeroso

                                      Ovidio Parades y su editor, Inaciu Iglesias

                                                Esther Prieto y su sobrino Juan

                            Ovidio con sus padres, hermana y su marido Iñigo