sábado, 16 de octubre de 2010

Y la Asturias tenaz consolidó su independencia

                                                                    
“El militar lo es las 24 horas del día” recordaba la tarde del luminoso lunes 4 de octubre, el capitán de navío y comandante naval de Gijón, Juan Manuel Beceiro refiriéndose a su amigo y colega, el general de división, Francisco Ramos Oliver quién conferenciaría dentro del ya 3º Encuentro Internacional Bicentenario de la Guerra de la Independencia organizado por los profesores de la Universidad de Oviedo, José Girón y Alicia Laspra, patrocinado por el Ministerio de Defensa, el Ayuntamiento de Grado y Cajastur y en cuyo desarrollo también se ha contado con otros organismos. En las jornadas que este año tuvieron como enunciado “España y Portugal 1810: Sociedad, política y Guerra. El papel de Francia y Reino Unido” han participado interesantísimos historiadores como Gérard Dufour, de la Université de Provence,  el teniente general Andrés Casinello, o Carlos Guardado de Silva, de la Universidade de Lisboa, entre otros. Precisamente éste disertaba, previo a la ponencia de Ramos, sobre “Portugal ante una España invasora convertida en aliada” ante un auditorio de fieles seguidores entre los cuales se encontraban, como arte y parte en las jornadas, el delegado de Defensa, coronel Baldomero Argüelles, y como asistentes, muchas esposas de militares, figuras imprescindibles en la vida de estos profesionales, como así recordó el propio Beceiro y el general Ramos, refiriéndose a su mujer, Loren, sentada en primera fila. En los bancos corridos del Aula Magna del Edificio Histórico, el teniente coronel Jorge García de Castro, en sustitución del coronel jefe del Acuartelamiento Cabo Noval, Francisco Rosaleny, en fase previa a su partida a Afganistán; también entre el público, el ingeniero de Minas Edmundo Salazar, esposo de la concejal Conchita García y compañero de estudios, por ende,del alcalde ovetense Gabino de Lorenzo, el coronel José Gutiérrez, la gran seguidora y amiga de Alicia Laspra, Trinidad Rodríguez y su marido Manuel Fernández, el veterano coronel de la Guardia Civil, Gumersindo Baragaño, el reservista Antonio Cuesta, el tataranieto del militar Melchor Sánchez, participante en la Guerra de la Independencia en Asturias, Iván Sánchez, los también aficionados al tema castrense, los historiadores Félix Feito y Álvaro Díez, y José Luis Bobes y su amiga Carmen Granda. Beceiro ejerció de estupendo glosador. Su ingenio y chispa se colorean con su acento gallego. “Una de las mejores presentaciones que me han hecho” afirmó Ramos con admiración tras la enumeración de circunstancias que el marino encadenó sobre la vida del general: “Ha cambiado dieciocho veces de destino…Nadie como un militar para entender la Ley de Murphy” concluyó. Una gozada compartir ese momento con ambos militares, tan experimentados e inteligentes. Tras invitar a los presentes como director del IHCM, a visitar el Museo del Ejército en Toledo, se imbuyó, como experto que es, en las operaciones terrestres y anfibias de la segunda invasión francesa en Asturias y los devenires de las fuerzas españolas en aquella contienda, en el equivocado papel de Napoleón, en la presencia de Wellington, o en la figura del asturiano general Arce. Ramos Oliver es un gran conocedor de todos estos pasados acontecimientos que son la pura Historia de Asturias, maravillosamente contada.

A la derecha de la imagen el comandante naval Beceiro y a la izquierda, el general de División Ramos Oliver

                                                                       
                                                                              
                                                                            

martes, 12 de octubre de 2010

Fernando Largo Vallaure, el arpista del cielo

                                                                       
Leí la noticia esta mañana, en uno de las ediciones digitales de la región. Me quedé helada. Sabía que Fernando estaba enfermo de esclerosis múltiple, porque una de sus tías me lo reveló en una exposición en el Centro Asturiano. Hacía años que no le veía. Sí a su mujer, Elvira, compañera mía en la última etapa de carrera (Historia del Arte) que por aquellos días de reencuentro iba ya con sus dos niñas, Carmen y Olaya. A Fernando y a Elvira les presenté yo hace veinte años, en Gijón, en el concierto de Tina Turner. Fué un flechazo. Nos dejaron a mis amigas y a mí en las gradas, para bajarse al campo, para verla más de cerca. Poco después se casaron y recuerdo que me enseñaron (siendo novios) la casa en la que iban a vivir, encima de Cadorna. Una casa viejísima del Oviedo Antiguo, lindando con los terrenos de la Fábrica de Gas, con un patio al que se accedía por la cocina, y una inmensa palmera centenaria en el interior que, imagino aún existe. Todo muy romántico. Muy de Fernando, tan caballero por educación, tan peculiar por carácter, tan divertido, tan músico, y antes de Elvira, tan atormentado... Coincidí con él en Radio Asturias, cuando presentaba Gaitas, Arpas y Zanfonas y llegaba con sus invitados, los celtas de los ochenta, tan serios y aparentemente sesudos y con sus raveles y zanfonas que tocaba en directo. Compartíamos mutuas confidencias.También recuerdo alguna actuación suya en el Teatro Campoamor con su admirado Xuacu Amieva. Aquel primer álbum "Na cal fuau" (En la casa del fuego, 1985) el tema "Catuxa" permanece grabado en mi memoria sonora, como los encajes de buena calidad que perduran toda la vida. Con Fernando me reí como con pocos compañeros de aquella radio de personajes tan rancios. Éramos, con otros pocos raras avis (Enrique Bueres, al que encontré ayer por la calle, Ángel González, etc), una casta aparte. Luego la vida va, como la nave, y cada mochuelo en su olivo, nos dejamos de ver y un día te enteras de la terrible noticia. Lo siento enormemente por sus hijas, tan pequeñitas, y por mi antigua compañera y en aquella época amiga, Elvira, tan guapa y tan especial...única persona en el mundo para ser la esposa que hizo feliz a Fernando. Si el más allá existe y se puede volar con las arpas y los instrumentos musicales, sin duda que los que allí están, incluidos sus padres y todos sus seres queridos, seguro que le habrán recibido con un gran abrazo de felicidad, porque las veladas musicales de calidad, están servidas en el Más Allá,


Fernando Largo Vallaure con la formación inicial de Beleño, sentado, en el centro, con barba y una zanfona

Como estoy comprobando (hoy 10.02.2011) que este post de Fernando Largo tiene mucho seguimiento, os voy a añadir, con todo mi cariño, otra foto que encontré hace poco, en este caso entre las mías, de Fernando, con la cazadora pachwork y las pashminas que solía llevar por aquella época tan divertida en la que coincidimos en la radio.