viernes, 27 de agosto de 2010

El Protocolo en la España quevediana

Suelo ir a La Granda en verano. Allí cubro la información sobre los cursos desde hace varios años. En esta ocasión, recordaré lo que fué la clausura del habitual curso de Protocolo que dirigen Julio Carbajo y Pablo Batlé. El calor propio de los días de verano, el entorno idílico y las interesantes personalidades, hacen de La Granda, un lugar de cita imprescindible para poner calma al ajetreado curso escolar.“Tenemos una clase política que deja mucho que desear en cuanto a buena educación. La única que sabe cómo hacer la reverencia en el besamanos a los Reyes es Esperanza Aguirre. Por algo es Grande de España” declaraba en las conclusiones del curso “La incidencia del Protocolo en los Actos de Naturaleza Empresarial” el diplomático e introductor de embajadores Javier Vallaure de Acha. Cerrando los interesantísimos dos días y medio que duró, Vallaure resumía, entre otros temas, lo correcto e incorrecto en las relaciones personal-laborales con ciertos países como Holanda, Arabia Saudita, China y Australia. En el Salón Severo Ochoa, le escuchaban con atención, aparte de sus colegas diplomáticos sentados en torno a la mesa: Joaquín Martínez-Correcher, José Luis de la Peña, que aplacaba el habitual calor de la sala con un abanico negro, Alejo Arnaiz, el director de la Fundación Asturiana de Estudios Hispánicos, el economista Juan Velarde, y Pablo Batlé Mercader, codirector de los Cursos de Protocolo de la Universidad de Oviedo, junto con el profesor Julio Carbajo, presidiendo y dirigiendo este que ya se clausuraba, y María Avello, cursillista entre el resto. Vallaure ponía punto y final a horas llenas de selectos conocimientos, aderezando su amena charla con citas de Napoleón, a quién recurre con frecuencia. Aspectos protocolarios en relación a la empresa impartidos también por los, en ese momento ya ausentes, expertos en Protocolo como Felio Vilarrubias, Gerardo Alonso (Arcelor Mittal) y Lorenzo Cooklin (Mutua Madrileña). Con cuestiones sobre, cómo evitaríamos las mujeres que se nos bese en un saludo presentación y otros breves aspectos tratados con la brevedad que imponen los finales, se pasó a la entrega de diplomas. Recogieron su acreditación Aída Antuña, Carlos Argüelles-Meres Cueto, María Avello, Milagros G. Guillén, Juana Mª Iglesias, Silvino Losa, Esther Llamazares, el subteniente Vicente Salvador Oliver, del departamento de Comunicación del Regimiento Príncipe Nª3, la responsable de Protocolo del Ayuntamiento de Oviedo Pía Portilla y la responsable de Prensa de IU Asturias Paula Suárez. Pero además de los alumnos y alumnas, asistieron otros amantes de la materia, como la alumna aventajada que lo fue en su día del Curso de la Universidad, Elvira Queimadelos, Juan Alfaro (Comunicación Profesional) y su amiga, la asturiana Loreto Suárez, actualmente trabajando en Protocolo en Las Palmas de Gran Canaria. “El diplomático Nicolás M. Fresno dijo de Javier Vallaure que tiene el Estado en la cabeza” aseguraba Martínez-Correcher de su colega, asintiendo ante las afirmaciones de éste sobre las peculiaridades y comportamientos de las altas personalidades en unos y otros de los muchos países en los que ha trabajado. Fin del curso. Sol, y la habitual fabada a la que me invita Teodoro López-Cuesta. Contundentes ingredientes para, sin duda, romper el Protocolo.

miércoles, 25 de agosto de 2010

El discreto encanto de las charlas off the record

Una cosa es acudir a las presentaciones como periodista, o amigo de la empresa, y otra es hacerlo como blogera-periodista. ¿Qué lado de mi alma profesional-personal utilizo para contarles todas las informaciones que se recogen en este tipo de convocatoria? Muy fácil. El de el sentido común.
No es que las advertencias (medio en broma, medio en serio) de alguna de las personas con las que compartí mesa y mantel (qué expresión más chirriante!) hubieran influído en mi ánimo a la hora de teclear, no en vano una ya lleva casi treinta años de fogueo periodístico y, a cierta edad, cronológica y profesional, y tras diversas "batallas" pocas cosas me asustarían ya, aunque nunca se sabe...
El entusiasta presidente del Centro Asturiano de Oviedo, Alfredo Canteli, ofreció, un año más, su habitual almuerzo a la prensa, (al que yo nunca había acudido) para presentar las fiestas de Covadonga 2010 que comenzarán el próximo miércoles 1 de septiembre, pregonadas por el secretario general de la Fundación Principe de Asturias, Juan Luis Iglesias Prada, hasta el 8, Día de Asturias, en las que, con 150.000 € de presupuesto, harán filigranas para que los 18.000 socios y sus invitados, jóvenes y niños, lo pasen, como es habitual, en grande. "Ya está bien de orquestas gallegas" declaraba subrayando la "asturianización de las fiestas". Canteli, parapetado tras un montoncito de micros, algunos colocados por los propios directores de medios como RNE (Rosana G. Palacio, o José Mª Rato, de Onda Cero Asturias) despachaba con la agilidad y concrección que le caracteriza, el programa y otros aspectos organizativos, intervención acortada por las escasas preguntas de los periodistas allí presentes, un surtido de becarios, "dinosaurios", algún middle-age, o incluso más jóvenes, sin llegar a la lozanía del futuro licenciado.
Arropando al presidente, parte de su Junta Directiva: los dos "vices", el sutil Baldomero Argüelles y Manuel Granda, y la responsable del Área Cultural del Centro y del campeonato de brigde, la resultona Noemí del Truébano. El encuentro, con el éxito de convocatoria que se espera en los días finales de agosto, se culminó con un elaborado ágape consistente en una saludable ensalada juliana, con pollo y crujientes, una "fantasía" de merluza en salsa, acogida bajo una cúpula de dos arcos de hojaldre dentados (bien pudieran ser de una rueda de engranaje, o la versión más tosca de unos arcos de una cúpula del Románico español); el postre, una delicia de nata y caramelo requemado, con helado de merengue y letrerito del Centro Asturiano escrito en sirope de caramelo. No hizo falta llegar "a los postres" (otra frase que me espeluzna), para que las conversaciones fluyeran sobre la mesa, caldeadas, in crescendo, por la alta temperatura del mediodía, el tinto o los chupitos (yo, como siempre que debo coger el volante, me apunté a la cerveza 0%, otra buena forma de vacunarse contra el síndrome de la lengua larga). Frases, detalles, anécdotas... que revelan "el otro lado de las almas" de los directores de las empresas de comunicación de la región, de los colegas de los medios, o que incluso, a pesar del paso del tiempo, hacen emergen ciertos regustos de antaño, cual barco hundido en el mar de mi memoria y que una, como añosa que es, ha guardado, archiva, o reciclará, como tesoritos kisch, en su disco duro particular.

martes, 24 de agosto de 2010

El cuento de hadas de Woody

"Asturias, lo dice todo el mundo" es el lema de la nueva imagen de promoción de la comunidad autónoma que cuenta con la participación "guest star" Woody Allen.
Allen, Premio Príncipe de Asturias 2002, acudió por quinta vez al Principado acompañado de su esposa (anteriormente hija adoptiva) Soon-Yi y de sus dos hijas adoptadas Becket y Manzie.
El hotel de la Reconquista acogió el evento en uno de sus grandes salones donde presentó un corto en el que más de 25 personajes internacionales y nacionales: Stephen Hawkin, Vint Cerf, Víctor Manuel San José, Ainoha Arteta, entre otros, declaraban maravillas sobre el Principado.
He reseñado éstos, porque seguro que han estado en el Principado, pero había otros nombres como los de Lauren Green, periodista de Fox News, Thomas Friis, vicepresidente del European Economic Fórum, o Theo Vanderloo, Country-Head de Bayer, por ejemplo.
El acto estuvo presentado por Pedro Zuazua, el director de Comunicación de la Fundación Niemeyer, participante en el evento, no en vano el director de la misma, Natalio Grueso, es íntimo amigo del cineasta, e imagino que habrá sido una parte importante para colaborar a involucrar a esta figura tan reconocida en el mundo, en este proyecto regional con intenciones de expansión internacional.
Alguien, en el lunch posterior, me dijo que Zuazua deja "ya" la Fundación Niemeyer para irse a trabajar a Madrid (seguiremos informando).
Junto a Allen y a Zuazua, acomodados en unas butacas y mesa baja, el presidente del Principado, a quien arropaba, en las primeras filas, la consejera de Turismo Mercedes Álvarez, el director de Cultura, José Luis Vega, la alcaldesa de Gijón, Paz F.Felgueroso, la de Avilés, Pilar Varela, el concejal de Cultura avilesino Román Antonio Álvarez y el director de La Voz de Asturias, Juan Carlos Cuesta, que llegó acompañado por el director de Informativos Ignacio Menéndez de la TPA (su sucesor en el cargo), entre otros.
En las sillas del salón, mezcla de gentes. Hosteleros y restauradores convocados por correo electrónico o por sms, como el estupendo Pedro Martino, Luis Alberto Martínez, la educadísima Laura Antón, hoteleros como Félix Álvarez (Las Caldas) directores de centros educativos como mi ex compañera de cole, Marta Álvarez (San Claudio) y otros propietarios de hoteles rurales adscritos a la SRT, y otras personas de procedencia variopinta, como el guitarrista Víctor Luque que, aunque retornado temporalmente de Berlín, volverá a Oviedo en octubre donde ofrecerá un recital de unas cuarenta versiones de canciones de los Beatles.
Allen, que ejerció de perfecto promotor del Principado de Asturias y del futuro Centro Niemeyer en un cronometrado espacio de tiempo, declaró que "No me imagino, con 74 años que tengo, cambiar Manhattan por Asturias, pero si alguna vez lo hiciera, éste sería mi paraíso".
Y así, como llegó, con su habitual aspecto algo desaliñado, rogando que los gráficos no le hicieran pasillo, ni para salir del salón, ni para entrar, se retiró a sus aposentos.
Mientras, el resto de los invitados disfrutamos de un aperitivo servido en el Patio de los Gatos y en la Capilla, donde el calor de la jornada se dejaba sentir con intensidad.
Al salir, en uno de los sofás que se sitúan en el hall del restaurante Florencia del propio hotel, Areces, relajado, departía con su consejera de Cultura y sus acompañantes.
Imagino a la espera de la estrella que hará que el Principado de Asturias brille en el firmamento turístico mundial como si fuera el país mágico del cuento de hadas al que se refirió, en aquella rueda de prensa que dió en el 2002 en el Auditorio, en una pregunta mía formulada vía traductora: "Asturias es como de cuento de hadas, tiene hasta un príncipe". ¿Lo recuerdan?

Adios a los ojos de Luis

Inicio mis contenidos en este blog con una crónica triste, por lo que supone hablar de alguien a quién apreciaba y que ya no está entre nosotros, pero a la vez teñida de la simpatía que me producía el personaje, una figura irreplazable en la historia de la Oftalmología en Asturias, y en el recuerdo de todos, un hombre con una alegría sin fin.
Ayer lunes, 23 de agosto, todos los asturianos y foráneos que hemos conocido al oftalmólogo Luis Fernández-Vega Diego, le hemos dado un cariñoso adios. Una despedida con una sonrisa, con afecto, y sabiendo que, allá donde vaya y donde esté, será recibido con ganas y con los brazos abierto, ya que, una persona tan afectuosa, buena y entregada a su profesión, divertido y dulcemente entrañable, se la quiere en vida y se la recuerda con gran afecto cuando ya no está. La Catedral de Oviedo vivió emociones en sus naves central y lateral, parecidas, imagino, a las tumultuosas de otras épocas. ¿Quién no estaba? Desde las más altas instituciones como la Casa Real, representada por Alberto Aza, junto con quién se sentó Menchu Álvarez del Valle, abuela de la princesa Letizia de Asturias, hasta políticos llegados de la capital, como Esperanza Aguirre, y los ex ministros Rodrigo Rato, o Francisco Álvarez Cascos, los locales: el presidente autonómico Vicente A. Areces acompañado por su esposa Soledad A. Saavedra, el consejero Ramón Quirós, la alcaldesa de Gijón Paz F. Felgueroso, el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo y varios de sus concejales, entre otros, quisieron acompañar a la familia, a su viuda, la encantadora Mª Teresa Sanz, a sus hijos Luis, con su mujer Victoria Cueto-Felgueroso y Maite, con su marido Felipe Fernández, a los hermanos de Luis, Manuel, padre de Aruca, que llegó en compañía de su marido, Emilio Aragón, y a Álvaro, con su mujer, Conchita y todos sus hijos e hijas con sus respectivos cónyuges. Empresarios y amigos de la familia, como el arquitecto Emilio Llano, que fué con uno de sus hijos, José Velasco y su hermana Beatriz (Zebra), el Padre Ángel García, el periodista José Luis Balbín, el tenor Joaquín Pixán, que aportó su voz junto con la excelente participación de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, los representantes de la Fundación Príncipe de Asturias, el presidente Matías R. Inciarte, la directora Teresa Sanjurjo y el director emérito Graciano García y a otras personalidades de la vida económica asturiana, como el presidente de Cajastur, Manuel Menéndez, el rector de la Universidad Vicente Gotor, o el fiscal general, Gerardo Herrero, entre otros muchos. En sillas de plástico, para el resto de amistades, antiguos pacientes o vecinos de Ceceda, nos apiñábamos todos, como definía el arzobispo Jesús Sanz que hizo una extensísima homilía en la que mencíonó al ciego de Jericó y adornó su plática con citas de Pavese y Martín Descalzo. La Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo, escoltó el sobrio pero imponente féretro desde su llegada a la basílica, seguido por dos coches fúnebres repletos de coronas, y en su salida, en una calurosa plaza de la Catedral, en la que se oyeron, a su paso, algunos aplausos.
Querido Luis, tú que también curaste uno de mis ojos, a quién conocí también en tu ámbito familiar, a quién entrevisté en la radio y en la televisión, no te has muerto para nosotros. Como los seres como tú, vivirás siempre en nuestro recuerdo más vivo. Disfruta desde tu otro "miradorín del Fitín" ya que el terrenal, el del Parque de Purificación Tomás, se queda ahora un poco solo.